28.2.11

marcel breuer


impuestos y transporte público

según leo, en el distrito federal seguiremos pagando tenencia. eberard optó por no seguir a peña nieto en esa decisión populista que pretende pavimentar su camino a los pinos. y aunque no me gusta pagar tenencia –como supongo a nadie– me parece bien que se piense como un impuesto dirigido para, por un lado, subsidiar el transporte público y, por otro, desincentivar el uso del automóvil. aunque en realidad para lo segundo ya sirve, en parte, el estado lamentable de las calles de la ciudad de méxico –que para recorrerse requieren el uso de vehículos todo terreno.
en contraposición, no hay mejor incentivo al uso del automóvil que un sistema de transporte público deficiente, viejo, sucio y descuidado –trolebuses, autobuses y hasta el metro– cuando no bajo el control de grupos incapaces de prestar un servicio mínimamente aceptable –microbuses y taxis. recordemos a lipovetsky: sólo un transporte público eficiente y, en cierta medida, lujoso puede hacer que, finalmente, el auto sea la última opción para moverse en la ciudad.

el nuevo soumaya

esta foto de adam wiseman del nuevo soumaya, proyecto de fernando romero anunciado para abrir el próximo mes, apareció ayer en a daily dose of architecture. como muchos de los proyectos de romero, éste seguramente también será polémico, con sus respectivos grupos de seguidores y detractores. hasta ahora no he visitado la obra, así que esperaré a la inauguración para opinar.

la máquina de dibujar


desde el nyt la historia de desmond paul henry y sus máquinas para dibujar.

27.2.11

¿una experiencia?

“comúnmente me pregunto qué quiere decir la gente cuando hablan de una experiencia. soy un técnico y estoy acostumbrado a ver las cosas como son. veo todo claramente y entiendo de lo que hablan con claridad; después de todo, no estoy ciego. veo la luna sobre el cielo de tamaulipas –es diferente que otras veces, tal vez, pero es una masa calculable que en órbita alrededor de nuestro plantea, un ejemplo de la gravitación, interesante, ¿pero de qué modo una experiencia?”


walter faber, ingeniero, protagonista de homo faber, novela de max frisch, escritor suizo quien, por cierto, estudió arquitectura en el eth de zurich.

utopía y realidad

“sólo un monstruo puede permitirse el lujo de ver las cosas tal como son. pero una colectividad no subsiste más que en la medida en que se creen ficciones, las mantengan y se mantengan ligadas a ellas.” eso escribió, con su acostumbrado realismo que algunos tachan de amargura, el rumano emile cioran en un libro de 1960 que llevó por título “historia y utopía.”


las sociedades, pues, subsisten en la medida en que se mantienen ligadas a ficciones que las mantienen ligadas. religio dirían los latinos. ficciones que no hay que tomar en sentido negativo: falacias o mentiras impías o piadosas. son, más bien, como explica el filósofo alemán peter sloterdijk, resultado de una imaginación productiva, una “manía demiúrgica,” una “idea que se hace verdadera a sí misma, como ficción operativa.” cual hubiera dicho la lupe, famosa cantante cubana, la vida social es “puro teatro, falsedad bien ensayada, estudiado simulacro.” o, volviendo a sloterdijk, quien sigue en eso a cornelius castoriadis –autor de “La institución imaginaria de la sociedad”– “las sociedades son sociedades mientras se imaginan con éxito que son sociedades.”


uno de los capítulos del libro citado de cioran se llama “mecanismos de utopía.” ahí escribe: “cualquiera que sea la gran ciudad donde el azar me lleve, me admira que no se desencadenen cada día revueltas y masacres, una innombrable carnicería, un desorden de fin de mundo. ¿cómo, sobre un territorio tan reducido, tantos hombres pueden coexistir sin destruirse, sin odiarse unos a otros? la verdad es que ellos se odian, mas no están a la altura de su odio. esta mediocridad, esta impotencia es lo que salva a la sociedad, asegurándole su duración y estabilidad. pero me admira más aun –agrega– que siendo la sociedad tal cual es, algunos se hayan empeñado en concebir otra totalmente diferente. ¿de dónde podrá surgir tanta inocencia o tanta locura?” esos inocentes, esos locos, esos locos inocentes, son los utopistas.


utopistas y urbanistas. figuras opuestas y a la vez complementarias. sabemos que toda utopía es, de algún modo, una ciudad posible –o, de menos, que se quiere posible. ¿es, en cambio, toda ciudad una utopía imposible?


la historiadora francesa françoise choay dedicó un libro a estudiar las simpatías, las complicidades estructurales entre urbanismo y utopismo: “la regla y el modelo.” la arquitectura y el urbanismo consisten, dice, en la aplicación de principios y reglas. las utopías en la reproducción de modelos. pero la regla sigue al modelo, la regulación depende de la ficción. volviendo a sloterdijk, éste dice que “el arte de una comunidad humana de repetirse en las siguientes generaciones es un proyecto esencialmente politico.” ¿dónde y como tiene lugar ese proyecto politico? ¿se trata de un proyecto –ése y tal vez cualquier proyecto– utópico? el arte de una comunidad de repetirse –y de repetirse mejorando, digamos– ¿es un proyecto de política utópica o de política urbana? ¿es esa ficción operativa que nos re-liga como sociedad una religio civilis –para usar el término empleado por massimo cacciari, filósofo y en dos ocasiones alcalde de venecia?


utopistas y urbanistas: ¿locos? ¿inocentes? ¿locos inocentes? hace unos años reinhold martin hablaba del realismo utópico. un “movimiento” practicado por agentes dobles. el realismo utópico –dijo– es crítico y secular. se desplaza horizontalmente –se escurre– en vez de arriba a abajo. viola los códigos disciplinares incluso al resguardarlos. “es utópico, no porque sueñe sueños imposibles, sino porque reconoce a la realidad misma como un sueño –uno más– tomado demasiado en serio.”


los sueños de la razón –escribió goya al pie de uno de sus famosos grabados– producen monstruos y sólo los monstruos pueden permitirse el lujo de ver las cosas tal como son. imaginen, cantó lennon. imaginen la imaginación en el poder, nos dijeron en el 68. imaginemos ahora, aquí, el poder de la imaginación.


[texto leído ayer al presentar la mesa utopía y realidad, con jose castillo y michael sorkin, en el museo franz mayer, como parte de la exposición "nuestras ciudades, nuestro futuro".]

25.2.11

eero saarinen

bucky y norman

el méxico que se nos fue


en ese extraño sitio que es skyscrapercity me encontré estas dos imágenes que no pueden más que hacernos preguntar qué le hemos hecho a este país. dejen de lado la pobreza, la violencia, la inseguridad o la progresiva y aparentemente irremediable desarticulación de todas las instituciones del estado –nota: no se lea aquí un signo de esa nostalgia ahora tan corriente por la "dorada" época priista, si todo eso desapareció es, en gran parte, debido al sistema clientelar y corrupto mediante el cual el pri gobernó (y gobierna). pero eso no sería tan grave si al menos pudieramos pasear nuestras cuitas en tiendas departamentales y centros comerciales de buen ver –incluso si los 6 mil pesos del robusto ingreso clasemediero no nos alzanzan para comprar ni un helado doble de häagen daz. aun sin pan –comida, aclaro–, con buenas tiendas las penas son menos.
pero el mal gusto ha llegado hasta esos lugares que, teóricamente, debieran ser los responsables de salvaguardar y ofrecer el bueno. qué decir del desastre que los del palacio de hierro, supuesta meca de la elegancia nacional, hicieron con su tienda de durango, buen ejemplo de arquitectura moderna decente que fue transformada en un patético castillo de tablarroca. ¿y plaza universidad? ese muy buen ejemplo de arquitectura comercial diseñado por juan sordo madaleno y desfigurado, hasta dejarlo irreconocible, por su propio hijo, javier.
sobre estas líneas dos fotos del sears de insurgentes. la primera como yo lo conocí, en mi lejana infancia, elegante y sencillo a la vez, digno escenario de algún capítulo de mad men. abajo, lo que la posmodernidad inculta dejó, algo que ojalá se derrumbe en el próximo temblor.
ya he escrito aquí sobre el difícil tema de qué y por qué conservar. pero hay veces, como este caso, en que la pérdida es innegable.

24.2.11

caras y gestos



en el país comentan la exposición en el louvre del trabajo de franz xaver messerschmidt escultor austriaco no del siglo 20 o 21 –apunta la nota– sino del 18.

el modelo de la casa modelo


en 1948 el museo de arte moderno de nueva york le encargó a marcel breuer diseñar una casa suburbana para una familia típica. "el hombre de la casa" trabaja en la ciudad. la casa estaba pensada para funcionar en dos fases. en la segunda, el cuarto de los niños y otro de estar podían funcionar, cuando éstos crecieran, como un pequeño apartamento independiente. philip johnson, director del departamento de diseño y arquitectura del moma en ese momento, veía este experimento como una posible respuesta a la proliferación de casas prefabricadas y estandarizadas en los suburbios americanos. tras exhibirse en una esquina del jardín de esculturas del museo niuyorquino, la casa fue desmontada y trasladada a una propiedad de los rockefeller. aquí algunas fotos del interior de esta modelo (escala 1 a 1) de una casa modelo.

la bauhaus en persona(s)

josef albers, hinnerk scheper, georg muche, lászló moholy-nagy, herbert bayer, joost schmidt, walter gropius, marcel breuer, wassily kandinsky, paul klee, lyonel feininger, gunta stozl y oskar schlemmer en el techo de la bauhaus de weimar, 1920.

marcel breuer


eero saarinen

¿un arquitecto?

ayer, en una conferencia en centro, nicholas fox weber mostró una foto de la casa de josef y anni albers en connecticut, una casa común y tradicional de la zona. fox weber contó que una vez le preguntó a josef albers por qué, conociendo a mies, a gropius o a breuer, no le había pedido a ninguno de ellos que les diseñara su casa. albers contestó: architects? they don't know what to do with snow.

mad men del diseño

en su libro pornotopías, beatriz preciado argumenta que playboy era, en sus inicios, una revista de interiores que incluía mujeres desnudas para alejar el fantasma homosexual que la decoración implica. eso –lo del diseño interior, no lo otro– me lo recordó esta foto aparecida en playboy en julio de 1961 –que me encontré aquí– donde aparecen seis de los grandes del diseño. de izquierda a derecha: george nelson, edward wormley, eero saarinen, harry bertoia, charles eames y jens risom.

23.2.11

kevin roche



a propósito de la exposición que la escuela de arquitectura de yale le dedica, architecture as environment, nicolai ouroussof escribe en el nyt sobre kevin roche (1922), un arquitecto, dice, que para muchos representa "eso que estuvo mal en la arquitectura de los 60s y 70s" y que hoy, al menos por arquitectos, empieza a ser revalorado.

mapa por mapa, manzana por manzana


desde strangemaps el trabajo de armelle caron quien, entre otras cosas, reordena las manzanas de mapas de diversas ciudades para clalsificar sus manzanas por forma y tamaño.

17.2.11

parejas





robert venturi y denise scott brown, alvar y aino aalto, peter y alison smithson, lina bo y pietro maria bardi, charles y ray eames.

mies again

un modelo no es una representación sino un experimento: mies y johnson (com)prueban una fuente en un modelo a escala.

frank lloyd wright

ruido modelo

este modelo a escala incluye micrófons para poner a prueba la manera como el ruido resuena en una ciudad.

le corbusier

moshe safdie


y habitat 67, en montreal.

edward durell stone

aunque aquí durell stone no está presente (como acá), está, entre otros, nelson rockefeller con el modelo de aquél para el uptown campus de la universidad de albany.

i.m.pei

un modelo hecho en 1964 de oklahoma city como supuestamente sería en 1989.

15.2.11

el sensual –¿y arquitectónico?– placer de fumar





frederick kiesler, mies van der rohe, alvar aalto, frank lloyd wright y paulo mendes da rocha.

walter gropius


walter gropius, al centro, con emory roth y erwin wolfson y el modelo del pan-am building (hoy metlife building).

los lugares del poder sin límites

en the guardian algunas imágenes de fréderic chaubin de delirantes edificios construidos en la ex urss en la época en que la arquitectura oficial de occidente –el estilo internacional– eran duras y puras cajas de vidrio y acero –anodinas para muchos. hoy estos edificios deben ser la delicia de todos aquellos quienes admiran las extravagancias formales de la arquitectura postcapitalista –o postindustrial o post lo que sea. algunos ejemplos –como esta versión amplificada del jenga– son realmente interesantes.

espacios complicados

en un texto titulado geometría y abyección, victor burgin traza una brevísima historia del espacio en occidente. primero, dice, el espacio estaba organizado vertical y jerárquicamente. un espacio cerrado, clausurado y ordenado desde arriba y desde afuera por algo que lo trasciende. a éste espacio le sigue otro, el espacio moderno: horizontal, abierto y como lo definieron tanto descartes como newton, homogeneo. si el espacio clásico, vertical, es uno donde los lugares le dan sentido a aquello que los ocupa: cada cosa está localizada, el espacio moderno es pura extensión: “es predominantemente aquel que atravesamos (por ello consideramos que el preso dispone de poco).” a esos espacios sigue, dice burgin, el espacio posmoderno. uno en el que la velocidad de transporte ha sido sustituida por la velocidad de transmisión o, dicho de otro modo, la distancia por la demora: cuánto tardan los datos en llegar de un punto a otro –puntos a los que sería exagerado seguir llamando lugares. ese espacio ya no es ni vertical –jerárquico– ni horizontal –homogéneo– sino plegado, replegado, digamos incluso complicado.

“en el ámbito político –escribe burgin– un equivalente de los espacios replegados de las tecnologías de la información es el terrorismo. en el ámbito económico, es la tendencia del capitalismo multinacional a producir irrupciones del primer mundo en paises del tercer mundo, a la vez que crea bolsas del tercero en los paises desarrollados.” una visita a santa fe, en la ciudad de méxico, explica esto último.

un par de ejemplos recientes de los efectos de esos espacios replegados han sido, supongo, lo ocurrido en la plaza tahrir, en egipto, cuyo espacio se complicó –en el sentido casi medieval de complicatio– con los de la red y sus redes –twitter y facebook– y las de los otros medios: tele, radio, prensa escrita. como ya se ha escrito, supongo que aunque esos medios aceleraron y encausaron el desarrollo de la revuelta, sin el espacio físico de la plaza, sin la posibilidad de una manifestación –también en un sentido más filosófico que político– física y no sólo virtual de quienes protestaban.

el otro espacio es mucho más trivial: la entrega de los premios grammy ayer. hace algunos años no los veía. pero ayer lo hice –”en vivo”– con teléfono “inteligente” en mano –cuya inteligencia, ya lo sabemos, reside en todo lo que no es “teléfono” en el teléfono. y los vi por tanto acompañado, no sólo en casa –en vivo– sino por cientos o miles de desonocidos que, en “tiempo real”, compartían sus opiniones, sus gustos y disgustos. así, en pocos segundos, pude saber no sólo quién era la ganadora del premio a la revelación del año –esperanza spalding– sino la opinión de quienes la admiran –pocos–, quienes no la conocen –más– y quienes esperaban ese premio para justin bieber –muchos.

enredados además de complicados, estos nuevos espacios –tan físicos como virtuales– son muestras, quizás, de algo que de algún modo ya había mencionado walter benjamin en su clásico ensayo sobre la obra de arte en la época de su reproducción mecánica: la estetización de la política –o la política vuelta espectáculo– y su contraparte, la polítización de lo estético –o las políticas del espectáculo.