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4.9.14

el nuevo aeropuerto

foto adam wiseman

se anunciaron oficialmente los nombres de los encargados del proyecto del nuevo aeropuerto de la cuidad de méxico, los arquitectos lord norman foster, uno de los más respetados arquitectos contemporáneos, con una obra que sin duda asegura su capacidad para realizar un proyecto de tal envergadura, asociado con el mexicano fernando romero, autor entre otros proyectos del polémico museo soumaya y yerno de carlos slim. esto último no puede ser, en las condiciones del país —y probablemente en las de ningún otro—, algo anecdótico: estar casado con la hija del hombre más rico del país y del mundo (aunque a veces le vaya mal y sea el segundo lugar en vez del primero en la famosa lista), no es cosa menor.

habrá por tanto mucha especulación. el concurso, del que muchos sabíamos de oídas, de primera, segunda o tercera mano, por haber conversado con algún concursante, con sus colaboradores o consultores, se desarrolló con relativa discreción —menos discreción, con todo, que otro que se planteó en paralelo, aunque sin relación directa: el de la ampliación del museo de la tecnología de la comisión federal de electricidad en chapultepec. se entiende el secreto: si algo hizo fracasar el intento de construir un nuevo aeropuerto durante la presidencia de fox fue la poca habilidad de negociación política. pero el gobierno actual, volviendo a métodos probados pero no por eso aprobados, parece estar convencido de que la negociación y la transparencia no pueden ir de la mano: los acuerdos se pactan en secreto y se anuncian sin discutirse. ni los estudios necesarios para un proyecto de tal magnitud ni las condiciones del concurso se conocieron mas que por filtraciones de los involucrados. hace casi un año los participantes en el “concurso” —y las comillas aquí son más que necesarias— presentaron ante un jurado y ante especialistas en el tema sus propuestas. se trataba en su mayor parte de equipos formados por arquitectos mexicanos y extranjeros, estos últimos con experiencia en el desarrollo de aeropuertos. además de foster y romero participaron entre otros teodoro gonzález de león y alberto kalach —que desde hace años habían propuesto un aeropuerto como parte de su proyecto vuelta a la ciudad lacustre—, enrique norten y som, zaha hadid y francisco serrano —arquitecto de la terminal dos del actual aeropuerto—, richard rogers y victor legorreta, javier sordo madaleno y bernardo gómez pimienta.

la decisión debió sustentarse en una multitud de valoraciones técnicas y estudios de factibilidad prácticamente irrefutables. están en juego no sólo la imagen que el gobierno actual quiere proyectar —un país en movimiento que por fin se trasnforma— sino la viabilidad económica, ecológica, urbana e incluso social de la región más poblada del país.

lo más probable es que, más allá del gusto, cualquiera de los arquitectos invitados a “concursar” haya hecho un papel aceptable y los elementos que inclinaron la balanza a la hora de decidir a favor de foster y romero pueden —y deben— presentarse a la opinión pública con toda la amplitud merecida. sólo así se podrá evitar que la decisión de un jurado y de especialistas —en donde lo arquitectónico es el menos complicado de todos los asuntos— se manche con otro tipo de especulaciones: juegos de poder, influencias, pago de favores, beneficios a particulares, etcétera. ¿será grupo carso, una de las empresas de carlos slim, la encargada principal de la construcción del nuevo aeropuerto? en ese caso no se puede obviar la participación de ese grupo en la construcción de la línea 12 del metro de la ciudad de méxico, actualmente cerrada parcialmente por problemas técnicos aun no suficientemente aclarados ¿cómo se relaciona el futuro nuevo aeropuerto con los planes ferroviarios del actual gobierno? ¿qué infraestructura de movilidad se está pensando? ¿cuáles son los planes para el enorme terreno que dejará libre el aeropuerto actual de la ciudad de méxico? esas más de 700 hectáreas son una oportunidad única para replantear el modelo de ciudad que queremos para el futuro. ¿cómo se relacionará el nuevo aeropuerto con la necesaria recuperación hidrológica de lo que fue el lago de texcoco?


entre tantas preguntas, lo que por mientras queda claro es que, de nuevo, las instituciones oficiales jugaron a las escondidas —incluyendo al colegio de arquitectos: un organismo ya poco útil empeñado en mantenerse en su papel de comparsa incapaz de tomar una posición respecto a nada. eso, a final de cuentas, no le conviene a nadie: ni al gobierno, ni a los “concursantes,” ni a los arquitectos en general pero mucho menos a los ciudadanos ni al país. esperemos en unos años disfrutar de un aeropuerto de tal calidad que deje en segundo o tercer plano estas curiosas particularidades en el procedimiento para seleccionar a sus arquitectos y no padecer, una vez mas, un proyecto resuelto y construido con prisas y fines electorales.

13.8.14

el mito de la buena arquitectura mexicana


nos dicen que en méxico hay gran arquitectura. es un mito. hay, cierto, grandes arquitectos que han hecho buena arquitectura. pero es excepcional. me dirán que así es en cualquier parte, que la gran arquitectura no es la norma sino la excepción. puede que sea verdad. digamos entonces que no hay que fijarse sólo en esa arquitectura sino también en la otra, en la mediana, la más abundante, la de todos los días. la de los edificios donde vive la mayoría de la gente, la de las escuelas donde estudian y los hospitales donde se atienden. la de los mercados y las plazas; la de los edificios públicos normales. bueno, esa arquitectura, en el méxico actual, es mala —peor, mucho peor que la arquitectura mediana, modesta, de otros lugares. ¿a qué se debe eso?

hace unos días se publicó una nota en el periódico excelsior: el noroeste tendrá cineteca. poly coronel gándara, directora del instituto sonorense de cultura, explicó:
“acordamos crear un centro de las artes cinematografías que primero era de sonora, pero luego muy ambiciosamente dijimos del noroeste, porque en tijuana hay una cineteca, en mexicali una escuela de cine pero en sinaloa y la baja california no había nada y pensamos que este lugar va venir a complementar la actividad en la región y será una poderosa herramienta para el desarrollo cultural y educativo de la región”
¡qué bien! haría falta que cada estado de la república tuviera una cineteca o un complejo de cines donde poder ver algo distinto a lo que ofrece la cartelera comercial. el problema es el edificio. vean la imagen. ocupa una esquina. unos altísimos muros de seis o siete metros de alto, de concreto aparente, cierran casi la totalidad del predio dejando libre una pequeña banqueta de sólo poco más de un metro de ancho —¿y el espacio público?. se entra por la esquina —la peor manera, sin duda— por una puerta de unos tres metros. la cineteca es un edificio aparentemente circular; más una arena que un cine o un complejo de cines —que hoy, si no son imax, son de planta rectangular. ¿quién presentó un proyecto con tantas desventajas?

la nota del periódico dice que "el proyecto ejecutivo" —para un edificio que tendrá un presupuesto de 46.5 millones de pesos— "fue encargado al despacho eje siete vialidad artística con sede en el distrito federal." ¿por qué el instituto de cultura de sonora encargó, al parecer por asignación directa, sin que mediara ningún concurso, un proyecto de ese tipo a un "despacho" de la ciudad de méxico y no a uno de sonora? ¿no hay arquitectos capaces en sonora?

más aun: ¿quiénes son el "despacho" eje siete vialidad artística y qué otros proyectos han realizado? quizás su trabajo explique la asignación.

buscando en la red es difícil encontrar información de eje siete vialidad artística. no tienen sitio web, no se les menciona en ningún portal de arquitectura, tienen una página en facebook: vacía. hay un documento del 2011 de la secretaría de cultura del df donde parece que, entre otras cosas, han organizado eventos culturales, como las fiestas decembrinas del 2009. en otro documento del cnca se muestra que se les otorgaron $1,650,000.00 pesos para el pabellón de méxico en la cuadrienal de praga 2011, aunque, curiosamente, no están en la lista de los 26 proyectos elegidos. el gobierno de jalisco les hizo un par de pagos en el 2013 para las fiestas de octubre. pero lo más preocupante es una nota en la jornada de marzo del 2009: millonarios donativos de la cuauhtémoc a presunta ong. la nota dice que según la auditoría de la contaduría mayor de hacienda de la asamblea legislativa del df, la delegación cuauhtémoc entregó más de 33 millones de pesos sin justificar a eje 7, la vialidad del arte, sc.

¿cómo llegó el instituto sonorense de cultura a contratar para realizar el proyecto ejecutivo de la nueva cineteca de sonora a una organización empresa que, según parece, tiene experiencia en recibir dinero relacionado con actividades culturales pero ninguna haciendo arquitectura? ¿quién tomó la decisión y por qué?

supongo que tendrán buenas razones, aunque, por lo que se ve en la imagen, no tuvieron buenos asesores al momento de elegir el proyecto.

¿cuál es el problema con esa arquitectura pública? me parece que no hay de otra: la corrupción. no quiero sugerir —pues no tengo las pruebas— que alguien esté cobrando de más y llevándose dinero público en esto, pero sin duda es un proceso viciado, en varios sentidos y de principio a fin, al encargar un proyecto arquitectónico a quienes no tienen la experiencia para hacerlo.

así, desgraciadamente, es la mayor parte de la arquitectura pública mexicana: mala.

¿por qué no decimos nada? ¿por qué los arquitectos mexicanos reconocidos no protestan, como gremio, ante estas arbitrariedades? con el tiempo he llegado a desarrollar una hipótesis nada alentadora: porque les conviene. es parte de nuestro sistema. así como a televisa o a telmex ni les interesa ni mucho menos les conviene la competencia, así a los arquitectos mexicanos. en el país de los ciegos —de la mala arquitectura, de los procesos viciados, de la nula transparencia, de la falta de rendición de cuentas, de la ausencia de crítica, etc.— el tuerto —el que lo hace más o menos— es rey. ni modo: así son las cosas y así parece que nos gusta que sigan siendo.

4.5.14

pabellones mexicanos

sevilla 1922, manuel amábilis

parís, 1937

bruselas, 1958, pedro ramírez vázquez y rafael mijares

nueva york, 1964, pedro ramirez vázquez

montreal, 1967

osaka, 1970

sevilla, 1992, pedro ramírez vázquez

hannover, 2000, ricardo legorreta

shanghai, 2010, slot

milan, 2015, lopez guerra

buena parte de estas fotos fueron vistas aquí.

13.1.14

los concursos



desde hace algún tiempo he insistido, casi obsesivamente, en la necesidad de que en méxico los proyectos para obra pública sean concursados y que los concursos que se planteen sean claros y transparentes. por supuesto no soy el único en hacerlo. varios amigos con la misma preocupación nos hemos reunido, discutido y publicado algunas opiniones en un blog al que llamamos proyecto público.

otros más, desde distintos medios se han sumado a lo que en principio parece no ser tema de debate: la gran mayoría está de acuerdo en que la mejor manera de asignar un proyecto de arquitectura, urbanismo o diseño pagado por el erario y que terminará beneficiando y afectando al público, debiera ser un concurso. no sólo es un tema de transparencia: un concurso bien planeado supone menos incertidumbre al saber por qué alguien en particular estará encargado de un proyecto, sino también de producción de ideas: los concursos hacen que muchos concentren en poco tiempo su capacidad en un tema preciso, definido. también sirven para abrirle el campo a jóvenes con poca experiencia: arquitectos hoy reconocidos y premiados iniciaron sus carreras ganando un concurso —para no hacer una lista pensemos tan sólo en piano y rogers ganando el del centro pompidou a principios de los años 70, cuando tenían 34 y 38 años respectivamente. también los concursos son en parte la causa de que algunos de los países tengan arquitecturas sólidas y consistentes —no sólo con buenos arquitectos, como pasa en méxico, sino con buena arquitectura pública, como en general no ha pasado aquí desde hace varias décadas.

por supuesto hay también las críticas a los concursos. en general al procedimiento y los posibles vicios que implica. en marzo de este año la architectural foundation organizó un debate en londres con el título and the winner is…  jeremy till argumentó con gran claridad contra los concursos —o, diría yo, contra ciertas perversiones del concurso. till decía que un problema con los arquitectos es que sus ideas tienden a ser opacadas por sus edificios y que los concursos rara vez tienen que ver con pensar la arquitectura como un proceso de diálogo y conversación con el otro —tema central de su libro architecture depends.

también dice que los concursos en general producen tres tipos de proyectos: los diagramáticos, fáciles de entender a primera vista, los gestuales, donde la forma prevalece sobre las ideas, y los que replican algo ya conocido —¡cuántas veces no ha ganado alguien en un concurso porque el jurado supuso que el proyecto era de otro arquitecto! till dice también que los concursos privilegian la imagen y que hay proyectos hoy admirados por todos que, en un concurso, jamás hubieran ganado. lo que argumenta till es cierto. pero son parte de los riesgos de los procesos democráticos —asumo que los concursos aspiran a serlo. también el mejor parlamento puede votar una ley equivocada o confusa, pero será preferible a la imposición autoritaria —aunque el tirano sea un ogro filantrópico.

en México, en el año pasado, tuvimos ejemplos de varios concursos. pocos para lo que se planea hacer en el país. de proyecto para obra pública el más notable, por las dimensiones y la importancia del sitio, seguramente haya sido el de la merced. aunque avalado por el colegio de arquitectos de la ciudad de méxico —lo cual, sabemos, no garantiza nada— fue convocado de prisa y con fallas. lo ganó un equipo de arquitectos y diseñadores jóvenes, algunos menos conocidos y otros ya reconocidos, como hugo sánchez y ariel rojo. como escribió marcos betanzos, hay que esperar que la propuesta sea retomada por el gobierno del distrito federal —con acciones, más allá de la premiación oficial el día de hoy. esta semana sabremos quién ganó otro concurso mal planteado: el de la bienal de venecia,
y se entregará otro de nuevo mal planteado: el del pabellón de méxico en milán en el 2015.

también probablemente sepamos qué pasó con ese concurso que es secreto a voces: quién diseñará el nuevo aeropuerto de la ciudad de méxico —aunque tal vez nunca sepamos por qué— y sabremos quiénes fueron invitados al de la ciudad de la salud
que propone el gobierno del distrito federal. no sabremos, por otro lado, por qué en la delegación miguel hidalgo, por ejemplo, se escoge a ciertos arquitectos para algunos proyectos —ni siquiera por qué se decide hacer esos proyectos, aunque los presenten como la gran transformación de masaryk en nuestra quinta avenida— o quién y por qué el grupo danhos demolió sin autorización un edificio clasificado por bellas artes, con el permiso del gobierno del distrito federal y en qué beneficia eso a la ciudad, por citar sólo dos ejemplos.

habrá que insistir en la necesidad —y yo diría la obligación— de convocar a concursos cuando se trate de arquitectura pública. sobre todo incluyendo a los arquitectos más jóvenes: es, insisto, la mejor manera de darse a conocer y, en un país donde —ya se ha dicho— los conocidos cuentan más que los conocimientos, tal vez la única. habrá que entrar a algunos de los concursos que haya pero no por eso dejar de criticar sus fallas —al menos esa ha sido mi posición. habrá que exigirle a los colegios de arquitectos de los distintos estados que tomen posición al respecto.

pero sobre todo, habrá que esperar que nosotros, los arquitectos, hagamos algo al respecto. ya lo escribió francisco pardo respecto a la conservación del patrimonio arquitectónico: los arquitectos somos los peores enemigos de los arquitectos. Y los concursos no son la excepción. todos decimos apoyar la idea pero nos alegra la asignación directa si somos los beneficiarios —que así son las reglas del juego hoy, sí: pero pedirle a dos amigos presupuestos alzados para ganar una licitación no hacen de ese juego uno muy limpio. [preguntémonos, por curiosidad, qué pasaría con reglas claras: ¿cuántos de nuestros arquitectos notables en méxico han ganado en concursos abiertos internacionales? una reducida minoría. en el mejor de los casos, será la falta de práctica.]

muchas veces he oído quejas sobre los pocos arquitectos que hacen obra pública —o que se publican, aunque ese es un asunto distinto. para abrir ese selecto círculo, habrá que exigirle a cada presidente municipal y a cada delegado, a cada gobernador y a cada institución transparencia y claridad en la asignación de proyectos que, a mi parecer, sólo garantizan los concursos. 

23.8.13

echando a perder no se aprende



hace tiempo le oí decir a humberto ricalde que luís barragán, al decidir hacer su casa en tacubaya —dos veces: primero la que hoy es la ortega y luego, al lado, la suya— en vez de en el pedregal, por ejemplo, tomó una posición estética y, quizás —anoto yo— ética: no viviría —seguía humberto— en una nueva colonia adinerada —léase: con nuevos ricos— sino en un viejo barrio tradicional, con casas modestas y entonces prácticamente al borde de la ciudad, aunque cercano al centro y al lado de chapultepec. barragán —ya se sabe— cerró loosianamente su casa hacia el exterior con una fachada más que discreta, apenas abierta por un par de puertas y una gran ventana cuadrada y concentró su atención en los espacios de alturas variables —gesto de nuevo loosiano de compresión y descompresión, sístole y diástole como decía humberto— y en el gran jardín y la terraza en la azotea.

desde finales de los años 40 la zona ha cambiado mucho. se construyó el periférico y se amplió constituyentes —antes madereros, porque por ahí bajaban troncos de árboles hacia la ciudad, según contó francisco serrano. apareció una estación del metro —cuyo defecto es la muy mala calidad urbana de la plaza en que desemboca— y luego se construyeron algunos edificios de vivienda, malos. a tacubaya se la llevó lo mismo que se llevó a casi toda la ciudad y, si me apuran, al país entero: el crecimiento urbano mal planeado sumado al decrecimiento económico no se si, también, fruto de la mala planeación; resultado, pues, de la improvisación y de una forma de corrupción que va más allá del puro latrocinio: corrupción de las ideas, de las formas, de los procesos democráticos para hacer ciudad y, me atrevería a decir —si no fuera por lo problemático de la afirmación— que hasta del gusto.

la “solución” al deterioro se publicó ayer en varios periódicos, como la jornada“crearán en tacubaya el corredor turístico-cultural luis barragán.” una inversión, dice la nota, de 100 millones de pesos para el “rescate” de comercios, vivienda y el paradero, lo último como parte de una de esas siempre opacas asociaciones público-privadas. por lo que leo entiendo que al proyecto lo apoyan un diputado federal del prd —augustín barrios gómez—, el delegado de la miguel hidalgo —víctor romo— y eduardo aguilar, autoridad del espacio público. lo que se muestra en la imagen presentada por el periódico podría ser una versión arquitectónica de cierta idea gnóstica sobre la relación entre dios y el mundo: casi sin darse cuenta, dios tiene una emanación degradada de sí mismo que produce otra más degrada que produce otra aun menor y así hasta la centésima, que será el creador del mundo —de ahí su infinita imperfección. el proyecto que presumen es así: una mala copia de las versiones de un epígono que se repitió a sí mismo hasta la caricatura: un derivado de mala calidad. el edificio, a todas luces de un tamaño desproporcionado para la zona en que se construirá, repite el gesto de barragán —cerrarse a la calle— pero con torpeza, y va acompañado, se supone, de otros proyectos para hacer peatonal la calle donde está la casa de barragán, la ampliación del mercado y algunas otras cosas que no se muestran, pero que si son tan malas como lo que sí se enseña, anticipan un desastre. ¿por qué se hacen así las cosas?

pensemos en un caso distinto: el high line en nueva york. la historia es conocida y por tanto la abrevio: en 1999 se forma una asociación sin fines de lucro, friends of the high line, para preservar una línea de tren elevado construida en 1934. dicha asociación organizó un concurso en el 2004 —que ganaron james corner, de field operationsy diller, scofidio + renfro— y cuya primera fase se inauguró en el 2009. la segunda está en obra. la transformación que generó este proyecto en su entorno ha sido ampliamente comentada. subrayo tres cosas: se funda una asociación civil para proteger el sitio, se organiza un concurso y se toman 14 años desde las primeras ideas y 9 desde que se tuvo el proyecto para realizarlo. ¿les podría sugerir eso alguna idea a los funcionarios locales y federales, diputados, delegado y a la autoridad del espacio público —sí: público— sobre las maneras, las formas en que se puede hacer un proyecto importante en la ciudad? si no les queda claro se los repito de nuevo: darse el tiempo necesario para la planeación y tomar con absoluta claridad todas las decisiones —lo que en el caso de un proyecto arquitectónico implica un concurso bien organizado— involucrando a la mayor parte de los afectados o beneficiados. mientras las decisiones, las intenciones y los procesos continúen siendo opacos y apresurados, no habrá en méxico ni buena arquitectura ni buen urbanismo sino por accidente. en este caso, por la zona y por las casas de barragán —la de enrique del moral, enfrente, ya fue modificada desafortunadamente—, el proyecto debe tratarse con extremo cuidado y habría que oponernos a decisiones apresuradas, mal planteadas y sin claridad, como, por lo que hasta ahora se ha visto, la que se propone.

11.8.13

la mala arquitectura


acabo de leer una crítica de juan carral al planetario de cancún que se inauguró el 19 de julio. en el sitio oficial se puede leer que "su diseño se define con elementos del cosmos a través de formas concéntricas que jerarquizan al sol como punto nodal en la sala principal de proyección, representando a su vez los círculos concéntricos del calendario maya." también ahí se afirma que ese edificio "responde a la modernidad de la era digital actual" y que por eso "sus espacios arquitectónicos son funcionales e innovadores." en una nota del universal se afirma que cuenta, además, con tecnología de quinta generación. no lo he visitado, pero por las fotos que he visto lo único que puedo decir es que, pese a la descripción oficial, el edificio cuenta con una arquitectura también de quinta —y no generación, precisamente. copio aquí algo de lo que comenta juan carral del edificio:
"¡qué decepción visitar el nuevo planetario de cancún. hace mucho no me tocaba ver un edificio público con tan mala calidad arquitectónica y urbana. ¿quién asignó este proyecto a ese tipo? ¿quién lo aprobó? ¿quién dijo que estaba bien dar la espalda a la casa de la cultura? ¿quién no levantó la mano y dijo: esa plaza al poniente va a estar imposible? ¿por qué tenemos que seguir tolerando que se gasten recursos para edificios terribles para la gente y la ciudad? ¿quién permitió tirar los árboles para dejar un jardín a medias?
esta construcción de concretos estampados, tablarrocas, porcelanatos, no aporta nada ala ciudad, no aporta nada al encuentro de los ciudadanos ni al estudio y amor por los planetas. no se emplaza bien en un sitio privilegiado.
puedo suponer que el creador, arquitecto chulim canul, es hermano o familiar del subdirector de servicios educativos de quintana roo, de mismos apellidos, lo cual me aleja mucho de pensar que pudiera haber sido seleccionado mediante concurso, en serio, no de los que se arreglan para asignar directo el trabajo.
no necesitamos grandes arquitectos para hacer edificios que sirvan a la gente, que hagan sombra en los lugares adecuados, que estén abiertos a las situaciones que se generan en la ciudad, que respeten los árboles existentes y que reflejen una forma de construir contemporánea y a la vez local. 
por lo que se puede ver en las fotografías, este edificio no sólo tiene un diseño absurdo y mediocre —hasta con el logotipo tienen problemas y acusaciones de plagio— sino una manufactura que deja mucho que desear. y si bien cancún no es el lugar para esperar buena arquitectura mexicana —o, simplemente, buena arquitectura— es una pena y una vergüenza que, como apunta juan, una vez más se de el caso de un proyecto público, asignado de manera directa —con razones para sospechar que hubo cierto nepotismo— y con un resultado deplorable. quedan dos cosas por hacer: exigir que se investiguen las condiciones en las que se desarrolló este proyecto y, sobre todo, seguir trabajando como gremio para que en este país los proyectos de obra pública dejen de ser un terreno pantanoso con decisiones poco claras, propuestas nada eficientes, costos exorbitantes y gobernantes que festejan lo que debiera avergonzarlos. la cuestión es simple: ningún proyecto de obra pública debiera asignarse sin que mediara un concurso.


5.6.13

repetición e indiferencia




hoy el periódico reforma publicó una breve nota anunciando la intención del gobierno del distrito federal de hacer peatonales algunas calles alrededor del zócalo. la nota aclara que especialistas de la secretaría de desarrollo urbano y vivienda (seduvi), a cargo de simón neumann, estudian el plan. la idea no es mala, pero, para variar, hay al menos un par de problemitas.

primero, que un proyecto de esa magnitud —una de las plazas más grandes del mundo y la más importante de la ciudad y, centralismo mediante, del país— se piense como cerrar un par de calles y encargar el proyecto a especialistas de una secretaría en la que ni siquiera el secretario a cargo parece, pensamos algunos, el mejor para su puesto. y en ese sentido, va de nuevo: no se puede pensar una ciudad democrática y democráticamente cuando la obra pública es o bien asignada directamente según el buen —o mal— juicio del funcionario en turno o dejada en manos de equipos cuya capacidad no es siempre reconocida. hace falta hacer concursos —como ya he escrito aquí y acá y como varios más hemos explicado en proyectopublico.org.

pero en este caso no se trata sólo de hacer concursos sino de algo peor: el concurso ya se hizo. en el año 2000, cuando cuahutémoc cárdenas resultó el primer gobernante elegido democráticamente en esta ciudad —y, ya sabemos, miembro fundador del mismo partido que desde entonces gobierna la ciudad y al que también pertenece el actual jefe de gobierno, miguel ángel mancera, mejor alcalde del mes de junio del 2013—, se convocó a un concurso de arquitectura, abierto, en el que se presentaron varios cientos de propuestas, se eligieron 15 finalistas y, en una segunda vuelta, en la que ésos equipos desarrollaron sus ideas en planos y maquetas, hubo un equipo ganador —dirigido por ernesto betancourt y juan carlos tello—y un segundo y tercer lugar —alberto kalach y teodoro gonzález de león, respectivamente.

la propuesta ganadora —en coincidencia con el segundo y tercer lugar así como con otros de los finalistas, lo que habla de cierta lógica en lo que se planteó— proponía hacer continuo el zócalo, como plaza peatonal, hasta el palacio nacional y la catedral metropolitana, y dejar la circulación de autos separada de la plaza por una barrera de jacarandas —árbol ya emblemático de la ciudad. el grupo de arquitectos que ganó el concurso fue contratado por el gobierno del distrito federal y desarrollaron el proyecto para rehabilitar el zócalo.

como ha pasado muchas otras veces, nada se construyó. lo invertido en el desarrollo de esa propuesta —dinero, sí, pero también y sobre todo ideas y trabajo— terminó en ese limbo que administra la incapaz burocracia nacional. por lo menos no se construyó una farsa inaugurada a medias —como el "corredor cero emisiones" en el eje central que fingió marcelo ebrard.

sin embargo, hoy que un diario publica la intención del gobierno del distrito federal de hacer peatonal el zócalo, no puedo sino preguntarme si miguel ángel mancera, simón neumann o alguien entre sus asesores y subordinados, tienen idea de que hace no mucho —trece años— un jefe de gobierno de esta ciudad —y de su mismo partido— convocó a un concurso abierto de arquitectura —cosa rarísima hasta entonces y aun rara hoy— en el que hubo un equipo ganador, contratado y pagado para desarrollar un proyecto de algo que ahora se pretende estudiar de nuevo. el caso es que, una vez más, en esta ciudad como en el resto del país, al menos en lo que a obra pública se refiere, se siguen repitiendo errores o mostrando total indiferencia a los probables aciertos. vamos bien.

16.4.13

entre memoriales



¿qué es un memorial? hace poco alguien hacía notar que, en español, un memorial es un texto: un documento mas no un monumento. más allá de las definiciones, quizás sea eso —la inscripción permanente y perdurable de lo que pasó, en papel o en piedra, en un archivo digital o en una placa de acero— lo que muchos esperaban de eso que ahora llamamos memorial.

pasados varios meses de concluido, se abrió hace unos días el memorial para las víctimas de la violencia, proyecto que ricardo lópez, luby springall y julio gaeta ganaron en un concurso que algunos criticamos por haber sido convocado con prisa: un mes para la propuesta y otro para que el ganador la desarrollara. la obra debía estar terminada antes de que calderón dejara el gobierno. los tiempos no eran sino los del sexenio que casi acababa. por otro lado, uno de los grupos que en principio promovió el proyecto —el identificado con javier sicilia— rechazaba la idea de un monumento de estado para algo que, en su perspectiva, había sido causado en buena parte por las graves fallas de ese mismo estado. terminado el memorial, calderón prefirió hacer mutis y olvidar eso que marcó los errores de su pésima estrategia de seguridad y combate al crimen organizado. el nuevo gobierno, tal vez como parte de su política para desviar la atención del tema de la violencia, ignoró también el memorial otros tres meses hasta que la presión de los grupos detrás del proyecto y la gestión de los arquitectos, obligó a abrirlo.

tras visitar el memorial, puedo decir que, a mi parecer, los autores lograron un bello paisaje; los muros de acero oxidado entre los árboles tienen fuerza. es un sitio en el que se puede pasear y estar a gusto, meditar o descansar, recordar o no hacer nada. y pese a los peros, en un país donde la arquitectura pública es asignada muchas veces a voluntad del gobernante en turno, el que hubiera un concurso, avalado por el colegio de arquitectos y que el proyecto ganador haya sido concluido a tiempo y sin rebasar el presupuesto —contrario a buena parte de las ocurrencias arquitectónicas del sexenio pasado— son otros puntos que quienes apostamos por los concursos no debemos ignorar.




el día que se anunció al ganador del concurso, escribí aquí mi opinión tras ver una de las láminas presentadas en el concurso y leer algunas declaraciones en la prensa. mis objeciones eran dos: que había inscripciones en los muros de acero pero no podían ser los nombres de todas las víctimas de la violencia —algo imposible ya que el gobierno ha sido incapaz de reunir esos datos— y que la serie de muros parecían generar espacios aislados en vez de un espacio común, para una comunidad que se refuerza o constituye al rememorar. además, critiqué la petición de ricardo lópez al anunciarse el fallo del jurado de no politizar un tema que es innegablemente político en varios sentidos. 

 ya dije que es un bello paisaje que genera espacio público en la ciudad: los arquitectos respondieron a un sitio difícil abriéndolo en todo su perímetro —excepto el que comparte con el campo marte, incómodamente enrejado—, algo que no era una condición en las bases del concurso. pero sigo pensando que el sitio destinado por el gobierno para el memorial no fue el adecuado —aunque se hayan recuperado varios miles de metros cuadrados de esos que las instalaciones militares ocupan. el memorial está al borde de chapultepec, donde la banqueta casi termina, y aunque une reforma con periférico, allá el peatón tampoco es bienvenido. algunos caminan por ahí, pero son los menos. los muros, que en las primeras imágenes se mostraban con inscripciones visibles en toda su altura, ahora tienen frases escritas, perforadas, que sólo se leen al estar frente a ellos. ¿pueden hablar esas frases por todos los que deben hablar? ¿por qué benedetti o fuentes o rilke? ¿por qué del méxico creo en ti no la línea que dice hueles a tragedia tierra mía? hay ahí una voluntad de simbolizar y dar sentido con una voz lo que son muchas y a veces discordantes. es cierto que hay también espacio para que cada uno escriba lo que piensa: con gis —si se encuentra algún pedazo cerca— que se borrará a la primera lluvia. pareciera que hay frases que ya se ganaron la eternidad mientras otras deberán luchar por ella —hasta que, espero pronto, un grafitti permanente vaya cubriendo las placas poco a poco.










¿este es el memorial que se esperaba? la pregunta es difícil y seguirá abierta mientras la herida siga ahí, sangrando. la violencia no ha cejado y falta mucho aun por aclarar: nombres, circunstancias, responsabilidades. lo primero que se lee al entrar al nuevo memorial empareja violencia y delincuencia, como dividiendo otra vez entre dos, los buenos y los malos, con un corte preciso, casi de bisturí. no es así. si el gobierno pasado se excusó poniendo la mayoría de los muertos del lado de los delincuentes, habría que pensar que la violencia no ha tenido bando y que hay víctimas de ambos lados. ¿puede hacernos pensar en eso la arquitectura, un paisaje, o exigimos demasiado? —de eso he discutido bastante en los últimos meses con uno de los autores del memoria, julio gaeta.

quizá por lo anterior haya quienes piden ahora que la estela de luz sea otro memorial —con lo que habría uno a cada extremo de chapultepec sobre reforma. la estela tiene todo en su contra: fue el proyecto más visible de calderón, pero se terminó tarde y los escándalos de corrupción ya llegaron a los juzgados. querer transformarla en otro memorial es, también, un simbólico ajuste de cuentas con aquél gobierno. pero no pienso que para eso sea necesario esperar un acto oficial ni transformar físicamente al centro de cultura digital, que ocupa los sótanos de la estela, para adecuarlo como uno dedicado a la documentación del desastre. basta, me parece, proseguir algo que ya empezó: la toma de la estela. su nuevo significado será más fuerte si esa plaza y esa placa —mucho más visibles y de fácil acceso que el otro memorial— son tomados como un lugar para la memoria pero también para la crítica y para el encuentro. habrá que tomar la estela tomando su sentido, tomar esa plaza tomando sus usos. tal vez así quede reforma entre memoriales.

[acá los textos de juan villoro y de andrés lajous sobre la estela]

29.3.13

and the winner is...



¿qué hace, cómo opera, qué efectos y defectos tiene un concurso de arquitectura? varias veces he escrito y dicho que la mejor manera para seleccionar un proyecto de arquitectura pública y los arquitectos que deberán realizarlo es un concurso. sobre todo en un país como méxico, donde cuentan más los conocidos que los conocimientos y en el que el ejercicio del gobierno, tanto en la toma de decisiones como en el gasto público, no sólo no es transparente sino que implica altos niveles de corrupción. y sigo pensando que es la mejor manera de seleccionar proyectos y arquitectos en el caso de la arquitectura pagada con recursos públicos —y explícitamente evito decir arquitectura pública, pues un centro comercial lo es de cierto modo, aunque sea resultado de inversión privada. pero, ¿cuáles son las mecánicas de un concurso?

a principios de marzo la architectural foundation organizó un debate sobre el tema. el primero en hablar fue jeremy till quien, tras tres historias —incluyendo las presentaciones de zaha hadid, richard rogers, rem koolhaas y norman foster en un concurso que ganó el último gracias, dice till con razón, a la claridad  y a la seguridad con la que lo hizo—, dijo que el problema con los arquitectos —antes de con los concursos— es que sus ideas tienden a ser disminuidas por sus edificios y que, por tanto, los concursos tienen que ver no con una arquitectura pensada como diálogo, como conversación, o como proceso —al respecto véase su libro architecture depends—, sino como un objeto estático y, sobre todo, un objeto estético que refuerza los estereotipos arquitectónicos vigentes. till dice que, por tanto, en los concursos se producen tres tipos de proyectos: diagramáticos, que resultan muy fáciles de entender, gestuales, que opacan a las ideas, y réplicas de algo que ya se conoce, pues dan cierto sentido de seguridad a quienes los ven. en un concurso, dice till, nunca ganaría un proyecto participativo, pues éstos no tienen identidad, no tienen forma definida sino que son por entero procesos. tampoco ganaría, dice, un proyecto como la iglesia de san pedro de sigurd lewerentz, por su complejidad que impide reducirlo a una sola imagen: no se puede dibujar como un diagrama, como un gesto o como algo ya  visto. para terminar —con su presentación y con los concursos—, tras afirmar que además generan gastos excesivos, till dice que también perpetúan el culto a la personalidad, el privilegio de lo visual sobre la conversación y continúa con la idea del sacrificio como parte del trabajo arquitectónico. 

tras la presentación de jeremy till —que, como la de foster que comenta, tiene fuerza justamente por la claridad y el modo en que estructura su discurso— paul finch lo cuestiona sobre su posición, romántica dice, apuntando en principio que no existe algo así como un sistema de concursos, sino que hay muchos tipos de concursos y que, en muchos casos, el proceso y la conversación empiezan una vez que el ganador ha sido elegido —a lo que till responde que ya se ha invertido tanto en un proyecto para un concurso, económica y emocionalmente, que es difícil que cambie realmente una vez seleccionado. supongo que las tres taras de los concursos —culto a la personalidad, a la imagen y al sacrificio— que menciona till son ciertas en gran medida. sin embargo sigo pensando que, en cuanto a la arquitectura pagada con recursos públicos se refiere, no hay nada mejor que un concurso—o, para dejarlo claro, un buen concusro: con reglas claras, jurados capaces de explicar sus decisiones y, evidentemente, un proyecto que se desarrolla con tiempo suficiente y finalmente se construye bien. y eso por varias razones —válidas al menos localmente. primero, por la ya mencionada opacidad y corrupción en el gasto público; segundo, porque no podemos confiar esas decisiones en el puro gusto o, siendo optimistas, al conocimiento de un servidor público o de un gobernante con delirios faraónicos; tercero, porque aunque constituya una forma de desperdicio de recursos —intelectuales y materiales— también generan discusiones y procesos. pienso que se puede evitar que los concursos caigan en el privilegio de la personalidad, la forma y lo conocido —variaciones todas de la odiosa identidad— de manera más fácil que evitarlo cuando no existen ese tipo de mecanismos. finalmente el concurso comparte, por naturaleza, muchos de los defectos de la democracia, pero como ésta, resulta el menos malo de los sistemas que conocemos.

6.3.13

repetición y diferencia







hace un par de semanas un jurado seleccionó, en un concurso por invitación, la propuesta de magui peredo y salvador macías para el pabellón del eco del 2013. a primera vista, la propuesta de peredo y macias era sin duda y de lejos la mejor de las participantes. no tardó mucho para que algunos señalaran el "parecido" de la propuesta ganadora a la intervención de eduard tauss en el 2008 ahí mismo en el eco —cuyas imágenes incluyo aquí arriba de la propuesta ganadora. hubo también quien, en el sitio de arquine donde se presentan todas los proyectos que concursaron, señaló cierto parecido a la plaza del cigarro, diseñada por barragán a finales de los años 40. y aunque intuyo en algunos una acusación indirecta de copia, supongo que la pregunta real es qué tan claras o veladas son esas referencias y cómo afectan tanto al proyecto como a la elección del jurado.

confieso que, aunque conocía ambas referencias —la intervención de tauss y la plaza de barragán—, al ver la propuesta de peredo y macías no las recordé: nada me hizo pensar en ellas. lo mismo pudo haberle pasado al jurado e incluso a los diseñadores. ¿y si no? ¿si en la propuesta de peredo y macías hubiera un guiño o una referencia explícita a las otras dos? en principio no vería en eso ningún problema. son referencias —incluso si a algunos nos pasaron desapercibidas— hasta cierto punto obvias: barragán y su relación con goeritz, tauss y su intervención en el eco. pero, además, como muchas veces pasa, nuestra mente parece deleitarse más con lo que se repite que con las diferencias. el plano inclinado de la plaza de barragán juega con la perspectiva y las alturas reales y percibidas de las cosas; la tira que se dobla de tauss conecta un interior con dos exteriores distintos: el patio y la calle, y su objetivo principal no es ser ocupada sino, al contrario, ocupar. la propuesta de peredo y macías, en cambio, me parece que —incluso, insisto, si juega explícita o inconscientemente con referencias a los proyectos ya mencionados— funciona a otro nivel o, más bien, literalmente a desnivel, agregándole una torsión —o contorsión— extra al eco que —de no ser por la escultura de la serpiente que ocupaba el patio— goeritz no incluyó en el eco: la del plano horizontal. con ese gesto se repite de algún modo, sí, el de tauss —llevarnos del interior hasta el borde con la calle— pero de un modo más controlado y —permítanme el esquematismo— útil: lo de tauss es fundamentalmente escultura, lo de peredo y macías es sin duda arquitectura —aunque esas distinciones, y en especial en el marco del eco, no operen con total independencia.



de cualquier modo me parece que la pregunta real es cuándo la repetición de un gesto, de una operación o de una estrategia arquitectónicas está suficientemente diferenciada de sus referentes. cuándo podemos decir —como afirma kundera de los gestos en las personas— que el gesto nos tiene, nos usa, y no al revés, que el gesto se gasta y se vuelve mera gesticulación.

hoy, al ver las imágenes del pabellón del vieux port en marsella, de norman foster, no pude evitar recordar, ahora sí, el pabellón de la serpentine gallery de sejima y nishizawa, en londres en el 2009. en ambos casos un plano pulido de acero, elevado por finas columnas, abre el cielo con un reflejo del suelo. pese a la diferente forma y tamaño, el pabellón de foster me parece mucho más cercano al de sanaa que el de peredo y macías al de tauss, por ejemplo.

finalmente, ¿qué cambia en la repetición, qué diferencias entran en juego en cada caso? y, sobre todo, ¿no es toda esa cuestión, en el fondo, resultado de un excesivo y puritano elogio de la originalidad?

16.5.10

que 23 años no son nada





con 23 años de vida, el teatro de la danza de la haya, en holanda, diseñado por rem koolhaas y terminado en 1987, será sustituido por un nuevo y más grande complejo de teatros. hay 16 propuestas, incluidas las de mecanoo, wiel arets, diller y scofidio y el mismo koolhaas. las fotos de todos los modelos y ligas a más información de cada uno, incluídas las láminas del concurso y fotos del modelo en contexto, pueden verse en bustler.

11.4.10

oma gana concurso en quebec



noticia vieja (del 31 de marzo) : desde archdaily oma ganó el concurso para la ampliación del museo de bellas artes de quebec.

7.4.10

croquis de servilleta

la architectural record convoca a un concurso de croquis de servilleta -en servilletas cocteleras de 5 pulgadas de lado- para "demostrar que el arte del croquis sigue vivo". véamos qué resulta. por lo pronto, digamos que más allá del soporte -una servilleta o una elegante libreta moleskine- el "arte" del croquis ha muerto y renacido de sus cenizas, transformado, a veces sublimado y otras como zombi, varias veces.

24.2.10

la nueva embajada de e.u.a. en londres


primero, johnathan glancey, crítico de arquitectura de the guardian, elogió el proyecto ganador para la nueva embajada de estados unidos en el reino unido, un cubo de vidrio de 12 pisos de altura proyectado por la firma kieran timberlake. pero ahora nos enteramos, tanto en un reporte del mismo glancey como en el daily mail, que los dos miembros ingleses de un jurado de siete, lord rogers, arquitecto y lord palumbo, conocedor y coleccionista de arquitectura -fue dueño de la casa farnsworth, de mies, y de la jaoul, de le corbu-, no estuvieron nada contentos con la decisión -el ganador les parece, cuando más, aburrido- e hicieron todo lo posible para que ganara la propuesta de thom mayne, un "auténtico golpe de genio", los cita el dayly mail.
también aquí lo que escribe de este concurso ouroussoff en el nyt.

20.10.07

el sudapán


El Sudapán es la versión sudaca del Europan, presentado "como una plataforma internacional de lanzamiento de interrogantes y propuestas para la arquitectura, la ciudad, y el territorio de América Latina." Su primera edición, Endless (s)trips, abre "un espacio de reflexión y propuesta para repensar las relaciones entre el medio local, los turistas, el medio ambiente, los operadores turísticos, el Estado, la infraestructura, el paisaje; una oportunidad para imaginar otras ciudades, otro territorio." Más información y las bases del concurso en el sitio de Supersudaca, organizadores del concurso junto con el Instituto de Arquitectura Avanzada de Catalunya.