13.3.13

cinco arquitectos y una arquitecta



el segundo día del 14º congreso arquine fue tal vez más arquitectónico que el primero —en el que también participaron un antropólogo, una socióloga y un cineasta: hoy todos eran arquitectos. la mañana la abrieron michel rojkind y roman delugan. el primero invirtió la pregunta que planteaba el congreso —¿de qué hablamos cuando hablamos de espacio?— para plantear ¿de qué nos habla el espacio? en tres tiempos, rojkind mezcló ideas sobre cómo entendemos y actuamos sobre el entorno —atención, selección y adaptación— con la explicación de varios proyectos, desde sus primeros en sociedad con miquel adrià e isaac broid, hasta recientes como liverpool interlomas y la polémica cineteca. no pude ver más que 10 minutos de la presentación de delugan así que poco puedo decir, pero eso poco me pareció demasiado arquitectónico —término que uso aquí en un sentido negativo— y poco interesante.


siguió andrés jaque, quien devolvió al congreso un tono crítico y social al plantear la diferencia entre el hogar y lo social a partir de programas como los pioneros y heidi, en los que la casa se piensa como lo opuesto a lo social —como un refugio y retiro del mundo de la publicidad— y la realidad, en la que la casa —a partir de la teoría del actor-red— se concibe como parte de un sistema complejo formado por los objetos, las arquitecturas y las personas, además de las relaciones que entre ellos se establecen. jaque mostró varios proyectos relacionados con la domesticidad —como ikea disobedients. para cerrar su presentación, jaque planteó cuatro puntos: la reflexividad constructiva: urbanismo construido desde la base —bottom up— que aprovecha la inteligencia generalizada; el privilegio de la disputa constituyente sobre la ficción del final feliz; la idea de desacoplar los componentes del ensamblaje que forman y, finalmente, la arquitectura pensada como un punto de paso obligatorio más que como un objeto o cosa cerrada —aquí una entrevista de hans ulrich obrist a jaque.


alfredo brillenbourg siguió con la arquitectura como una forma política y ética antes que artística o estética. brillenbourg, quien en la pasada bienal de arquitectura de venecia, dirigida por david chipperfield bajo el título common ground, ganó el león de oro con la investigación sobre la torre de david en caracas, presentó varios proyectos insistiendo en los efectos sociales de los mismos antes que en su forma o su materialidad, las que dijo, finalmente no le importan. algo sobre lo que habría sin duda que reflexionar, aunque también sobre cierta visión del sur —que no necesariamente es geográfico— y que de algún modo se conecta con la arquitectura para el otro 90% que se presentó en el congreso pasado de arquine.


david chipperfield empezó con una doble disculpa: su arquitectura no trata los mismos temas que el trabajo de brillenbourg y su salud le impidió hacerlo con el mismo entusiasmo. chipperfield insistió en algo que otros han dicho de otro modo: hoy ya no existe espacio público sino espacio comercial que hace las veces de espacio público. la arquitectura, dijo, ha perdido gran parte de su poder de representar algo ante la sociedad. a partir de dos pinturas del banco de inglaterra de john soane, una terminado y otra en construcción, reflexionó sobre la diferencia entre la arquitectura como imagen, como representación de algo, y la arquitectura como espacio.


el congreso lo cerró denise scott brown con una conferencia larga y preparada especialmente para el congreso: widening the idea of space. scott brown presentó una historia de la arquitectura, desde lasa tiendas y cuevas primitivas hasta mies van der rohe y louis kahn, explicando distintas condiciones y características de los espacios —habría que decir que, en coincidencia con lo que explicó al abrir el congreso manuel delgado y consistente con su interés por un lenguaje preciso, scott brown mostró que el espacio sólo se entiende definiéndolo: física y conceptualmente. el repaso que hizo denise scott brown de la historia no fue, sin embargo, inocente o desinteresado, no era la visión de una historiadora sino la de una arquitecta que, poco a poco, fue mostrando cómo cada tema que trataba se iba relacionando con la el trabajo que han realizado robert venturi y ella, sea de diseño o investigación. scott brown habló de un espacio medido a partir del cuerpo, de pies y codos y sobre todo de pasos, de la matemática como el despliegue y repliegue de una cuerda, que sirve para trazar en el suelo, y advirtió: no hay que pensar que el punto es adimensional: el punto es un nudo. del punto como encuentro de dos cuerdas al lugar de encuentro como cruce de dos caminos, scott brown habló de esa condición —el cruce y el encuentro— como la que más le interesaba en su arquitectura y como algo que habría que entender, como arquitectos, del urbanismo. después, scott brown presentó tanto su trabajo de diseño de varios campus universitarios como las investigaciones de aprendiendo de las vegas y aprendiendo de levittown.

11.3.13

el antropólogo, los arquitectos, la socióloga y el cineasta


tras una ceremonia con toda la pompa y circunstancia muy provinciana, incluidas menciones al señor presidente, a la grandeza mexicana y la petición del jefe de gobierno del df de ponernos de pié, como si el espíritu santo fuera a descender sobre nosotros, para declarar el congreso inaugurado, empezó el 14º congreso de arquitectura arquine: ¿de qué hablamos cuando hablamos de espacio?

el primero en hablar fue el antropólogo: manuel delgado, antropólogo. delgado empezó diciendo que hablar del espacio, sin adjetivos, era imposible para luego definirlo como la posibilidad de juntar cosas. delgado pasó a hablar del espacio público, diciendo que al menos ese título recubre dos realidades: el espacio físico, real, de la banqueta y la calle, la plaza y el parque, y el espacio político, metafísico, de las relaciones sociales. delgado se basó en el trabajo del francés henri lefevbre, quien distinguía entre tres espacios: las prácticas espaciales —o el espacio como lo percibimos—, el espacio de representación —o el espacio como lo vivimos— y la representación del espacio —o el espacio como lo concebimos. si los dos primeros son espacios reales, el último es un espacio ideológico. el espacio público del que tanto se habla en los últimos años, dijo delgado, es de ese último tipo: un espacio ideológico que impone regulaciones, normativas y concepciones al espacio como lo vivimos o como lo percibimos. "el espacio público es un espacio pensado por las clases medias y sólo para las clases medias." es, generalmente, dice delgado, un espacio exclusivo y excluyente que funciona no "combatiendo a la pobreza sino combatiendo a los pobres" —en el caso de la ciudad de méxico pensemos, por ejemplo, en la recién renovada alameda central: un parque vuelto museo, espectáculo de sí mismo, donde ahora está prohibido no sólo el acceso de vendedores ambulantes, sino también entrar con mascotas, andar en bici o patines y no se cuánto más, algo así como un sillón de vieja tía recubierto en plástico y donde, además, no se puede sentar nadie. ese espacio público como ideología, es el promovido principalmente por inversionistas y —digámosles así— gentrificadores —entre los cuales la mayor parte de las veces estamos los arquitectos, muchos urbanistas, planificadores y la mayoría de los políticos. se trata, pues, de "procesos inmobiliarios disfrazados de procesos urbanísticos," que desplazan y cancelan a estos últimos. delgado terminó su exposición con los últimos minutos de la película de dziga vertov el hombre de la cámara (1929), donde el espacio público se nos presenta como un caos auto-organizado y no como el resultado de un orden singular e impuesto por unos cuantos, es decir, como algo que muchas veces no queremos entender como espacio público.



tras el antropólogo vinieron los arquitectos, el belga kersten geers y el japonés yoshiharu tsakamoto. los despachos de ambos arquitectos tienen una posición bastante clara sobre el dibujo y sus consecuencias en la manera de proyectar. geers presentó ocho proyectos subrayando aquellas condiciones que más se relacionaban con el tema del congreso: el espacio. tsakamoto empezó con un interesante estudio tipológico de la vivienda en japón en relación al tamaño y el tiempo en que se vuelve obsoleta —30 años— para luego hablar de otros proyectos de manera menos conectada. tras las presentaciones de delgado, sassen y greenaway, confirmo lo que ya antes pensaba: la mayoría de los arquitectos seguimos atrapados en las pláticas descriptivas, a veces más coherentes que otras, pero con el riesgo de agotarse en esa misma descripción —más en una época en la que prácticamente todo lo que muestre un arquitecto ya ha sido visto. habría, tal vez, que obligar a los arquitectos a hablar de cualquier cosa menos sus obras.


la socióloga, saskia sassen, habló del tipo de espacio que es la ciudad: un sistema complejo e incompleto, abierto por tanto. por lo mismo es u sistema de significados inestables. explicó que hay fuerzas que desurbanizan a la ciudad —algo que habría que pensar con el discurso de lefevbre, para quien, según delgado, lo urbano y la ciudad no son necesariamente lo mismo. la densidad —algo, la densidad, que el gobierno actual ha anunciado como uno de sus objetivos— no es lo mismo que la ciudad: hay espacios densos que no son ciudades, que son colecciones de oficinas, de viviendas, de fábricas, pero que al ser sistemas completos y cerrados, aunque sean complejos, no funcionan como ciudades. para sassen hay una forma de estudiar a la ciudad que es anterior al método y que tiene que ver con tácticas analíticas: construir historias y desestabilizar significados estables. uno de ellos, por ejemplo, la noción de territorio, comúnmente asociado a la idea de soberanía nacional. sassen explicó como el sistema financiero mundial —cuya crisis se anunciaba, dijo, desde el 2006— a vuelto al territorio pura tierra, con sólo valor comercial o de intercambio. también habló de la tecnología como una forma de desuburbanización: la tecnología hace que la ciudad se vuelva rápidamente obsoleta. en cambio, la ciudad puede actuar sobre la tecnología, hablarle de vuelta —talking back— y hackearla. el tercer tema de sassen fue la vigilancia, que en el mundo entero ha generado una sospecha generalizada que nos coloca a todos en el papel de sospechosos virtuales a cambio de una supuesta mayor seguridad común.


para cerrar, el cineasta: peter greenaway. favorito de los arquitectos en los años ochenta por películas como la panza del arquitecto o el cocinero, el ladrón, su esposa y su amante, greenaway planteó que el cine lleva 120 años atado al texto, como un complemento del libro —¿qué si no libros ilustrados son, dijo, películas como harry potter y el señor de los anillos? el cine, que se enriquece sobre todo de la colaboración con la arquitectura y la danza, según greenaway, hace algo totalmente antinatural: nos coloca a nosotros, animales diurnos, en una sala oscura, inmóviles, durante dos horas, viendo a un punto fijo en una pantalla rectangular que reduce nuestra visión a lo que enmarca. greenaway ilustró lo anterior con algunas escenas de su primera película en forma —según él mismo lo dijo— el contrato del dibujante. después greenaway mostró otras escenas de instalaciones y otros proyectos visuales en los que, dijo, busca romper la tiranía de la pantalla plana y el espectador fijo, intentando una visión cubista. en un documental en el que david hockney hablaba de su experiencia con la fotografía e intentaba al final repetirla en video; en un momento hockney habla de un cineasta —greenaway, a quien no nombra— que intenta romper con la estructura de la representación en el cine pero, según hockney, sin lograrlo.

en fin, buen día en general, aunque mejor, a mi parecer, desde afuera de la disciplina —el antropólogo, la socióloga y el cineasta— que desde dentro. a ver qué pasa mañana.

7.3.13

casa de acero —y vidrio




diseñada por neil johnson, los ángeles, 1960 —vista aquí.

conchas







arriba, paul r willams (1894-1980), en una foto que le tomó julius schulman frente al edificio temático del aeropuerto de los ángeles, que diseñó en 1961 y varias fotos de otra de sus obras, el motel la concha, en las vegas, también de 1961, con su paraboloide hiperbólico de concreto armado. abajo, félix candela (1910-1997), y una de sus conchas: el restaurante los manantiales, en xochimilco, de 1958.

6.3.13

repetición y diferencia







hace un par de semanas un jurado seleccionó, en un concurso por invitación, la propuesta de magui peredo y salvador macías para el pabellón del eco del 2013. a primera vista, la propuesta de peredo y macias era sin duda y de lejos la mejor de las participantes. no tardó mucho para que algunos señalaran el "parecido" de la propuesta ganadora a la intervención de eduard tauss en el 2008 ahí mismo en el eco —cuyas imágenes incluyo aquí arriba de la propuesta ganadora. hubo también quien, en el sitio de arquine donde se presentan todas los proyectos que concursaron, señaló cierto parecido a la plaza del cigarro, diseñada por barragán a finales de los años 40. y aunque intuyo en algunos una acusación indirecta de copia, supongo que la pregunta real es qué tan claras o veladas son esas referencias y cómo afectan tanto al proyecto como a la elección del jurado.

confieso que, aunque conocía ambas referencias —la intervención de tauss y la plaza de barragán—, al ver la propuesta de peredo y macías no las recordé: nada me hizo pensar en ellas. lo mismo pudo haberle pasado al jurado e incluso a los diseñadores. ¿y si no? ¿si en la propuesta de peredo y macías hubiera un guiño o una referencia explícita a las otras dos? en principio no vería en eso ningún problema. son referencias —incluso si a algunos nos pasaron desapercibidas— hasta cierto punto obvias: barragán y su relación con goeritz, tauss y su intervención en el eco. pero, además, como muchas veces pasa, nuestra mente parece deleitarse más con lo que se repite que con las diferencias. el plano inclinado de la plaza de barragán juega con la perspectiva y las alturas reales y percibidas de las cosas; la tira que se dobla de tauss conecta un interior con dos exteriores distintos: el patio y la calle, y su objetivo principal no es ser ocupada sino, al contrario, ocupar. la propuesta de peredo y macías, en cambio, me parece que —incluso, insisto, si juega explícita o inconscientemente con referencias a los proyectos ya mencionados— funciona a otro nivel o, más bien, literalmente a desnivel, agregándole una torsión —o contorsión— extra al eco que —de no ser por la escultura de la serpiente que ocupaba el patio— goeritz no incluyó en el eco: la del plano horizontal. con ese gesto se repite de algún modo, sí, el de tauss —llevarnos del interior hasta el borde con la calle— pero de un modo más controlado y —permítanme el esquematismo— útil: lo de tauss es fundamentalmente escultura, lo de peredo y macías es sin duda arquitectura —aunque esas distinciones, y en especial en el marco del eco, no operen con total independencia.



de cualquier modo me parece que la pregunta real es cuándo la repetición de un gesto, de una operación o de una estrategia arquitectónicas está suficientemente diferenciada de sus referentes. cuándo podemos decir —como afirma kundera de los gestos en las personas— que el gesto nos tiene, nos usa, y no al revés, que el gesto se gasta y se vuelve mera gesticulación.

hoy, al ver las imágenes del pabellón del vieux port en marsella, de norman foster, no pude evitar recordar, ahora sí, el pabellón de la serpentine gallery de sejima y nishizawa, en londres en el 2009. en ambos casos un plano pulido de acero, elevado por finas columnas, abre el cielo con un reflejo del suelo. pese a la diferente forma y tamaño, el pabellón de foster me parece mucho más cercano al de sanaa que el de peredo y macías al de tauss, por ejemplo.

finalmente, ¿qué cambia en la repetición, qué diferencias entran en juego en cada caso? y, sobre todo, ¿no es toda esa cuestión, en el fondo, resultado de un excesivo y puritano elogio de la originalidad?

5.3.13

la ciudad para los peatones


la semana pasada un coche estorbaba el paso peatonal. al rodearlo para cruzar, la conductora —una señora de unos 70 años—, furiosa me tocó el claxon e hizo muecas que supongo denotaban insultos. yo le estorbaba a su paso. al día siguiente, un coche me tocó el claxon y me pasó demasiado cerca cuando yo iba en mi bici, en el carril que me correspondía. en el semáforo, le reclamé a la conductora su actitud. también respondió con insultos.

en la ciudad de méxico los automovilistas, aunque muchos, son una minoría y sin embargo ejercen constantemente formas de abuso sobre peatones, ciclistas e incluso sobre otros conductores, manteniendo el control sobre la mayoría. la ciudad ha privilegiado al automóvil sobre cualquier otra forma de movilidad pero además lo ha hecho mal. no tenemos las autopistas de los ángeles, por ejemplo, sino unas muchas veces mal diseñadas, mal trazadas y mal pavimentadas. pero eso no no disminuye la convicción de muchos automovilistas de tener un derecho superior al del resto de los ciudadanos al desplazarse.

el miércoles 6 de febrero ilse mariel alonso murió al ser atropellada por un microbús. varias organizaciones de ciclistas protestaron por la falta de medidas adecuadas para que no sólo lo ciclistas sino también los peatones usen las calles con seguridad. pero no faltaron quienes insistieron en un lugar común: que los ciclistas y los peatones también deben respetar los reglamentos de tránsito, pues hay una responsabilidad compartida. es una verdad a medias, buena parte de las reglas de tránsito no son más que resultado de ignorar las diferencias entre distintas formas de transporte. asumir, por ejemplo, que esperar bajo el sol o la lluvia a cruzar una calle es igual para un automovilista que para un peatón o un ciclista. y cualquiera que haya intentado cruzar una avenida transitada, por el paso peatonal y con la luz verde de su lado, sabe que los automovilistas, al dar vuelta, actúan como si el peatón fuera un estorbo —o peor: un blanco.

en la ciudad de méxico, a todas las escalas de gobierno, parece que se repiten esos prejuicios. la inversión destinada a las, por otra parte mal diseñadas, obras viales del sexenio pasado —segundos pisos o supervía— son un ejemplo. pero también lo es el privilegio que le concede muchas veces el agente de tránsito al automóvil sobre peatones o ciclistas. en medio, los delegados no tienen planes claros para favorecer otras formas de movilidad. en la delegación benito juárez, por ejemplo, jorge romero herrera presume sus acciones contra ambulantes mientras al mismo tiempo permite que los comerciantes establecidos en división del norte ocupen ilegalmente banquetas y calles, al tiempo que el proyecto para una ciclopista en esa avenida sigue guardado en un cajón.

hacen falta, pues, acciones claras y directas en todos esos niveles para equilibrar la balanza y lograr que los automovilistas respeten reglas existentes y, sobre todo, entiendan que, parafraseando la película, el poder que les da el automóvil les da también mayor responsabilidad. la prepotencia de muchos automovilistas —como de quien veía desde el caballo al que anda a pié— sólo podrá contenerse con reglas traducidas en hechos físicos y urbanos —mejores banquetas libres de obstáculos, pasos peatonales bien pintados, ciclopistas— y con acciones concretas de las autoridades —multas, remoción de coches que estorben, prohibición de estacionarse en algunos sitios—, pero, sobre todo, con la presión constante de peatones y ciclistas para recuperar esta ciudad.

1.3.13

la ciudad y la arquitectura


en este mapa están algunas de las obras construidas en la ciudad de méxico que fernanda canales y yo incluimos en 100x100 : arquitectos del siglo 20 en méxico. son sólo 195 edificios, concentrados, como se puede ver, en la parte central, poniente y sur de la ciudad. falta mucho: casas, edificios de departamentos y oficinas y mucha arquitectura menor pero interesante. aun si a estos 195 edificios les sumáramos esa arquitectura y la anterior al siglo 20, supongo que en la ciudad de méxico aun hay mucho espacio donde se puede construir demoliendo edificios sin ningún interés, de poca calidad, pequeños o que ya no sirven a sus propósitos originales. en general la ciudad de méxico está llena de edificios malos, mediocres y de pocos niveles que fácilmente podrían demolerse y permitir nuevas, mejores construcciones, con mayor densidad.

pero la tendencia parece ser construir sobre lo mejor de lo ya construido, demoliendo obras con cierto interés para sustituirlas por otras. lo vimos con el proyecto de vladimir kaspé en las lomas y ahora lo vemos con el manacar. se puede argumentar que esa es la historia de la arquitectura. que la arquitectura se constituye dentro de un mar inmenso de fuerzas que ésta no puede controlar: el mercado, sobre todo, los cambios en formas de vida, transformaciones tecnológicas o geográficas, etc. es casi siempre contra y no sólo con esas fuerzas que la arquitectura debe lidiar. si falla, si fracasa, corre el riesgo de ser transformada o simplemente de desaparecer. pero la arquitectura, alguna, aspira a poder contener de algún modo esas fuerzas, encausarlas, darles cierto sentido. son las islas de orden —arquitectónico y político, en el más amplio sentido— de las que habla pier vittorio aureli. supongo que los arquitectos debiéramos intentar proteger esas islas y sumarnos a su esfuerzo por resistir los embates del mercado inmobiliario o del mero desarrollo urbano sin sentido. construir archipiélagos, no llegar a una isla ya formada y arrasarla para clavar nuestra bandera cual conquistadores.

no se trata, pienso, de proteger toda la arquitectura como se protege una pintura en un museo o un incunable en una biblioteca, sino de entender hasta dónde el valor patrimonial de la arquitectura depende de su capacidad de cambiar y transformarse, sumándose a una forma urbana que la rebasa. pero esa capacidad de cambio exige imaginación y esfuerzo, sobre todo de los arquitectos actuales, frente a lo ya construido. donde el inversionista ve un estorbo para un mejor negocio, el arquitecto debiera sugerir otras posibilidades que, en algunos casos, excluyeran la demolición total o la transformación radical. habría, como arquitectos, que apostarle de algún modo, con inteligencia, a lo construido bien por otros.

28.2.13

el manacar





enrique carral nació en la ciudad de méxico en 1914 y se recibió como arquitecto en 1938. trabajó en los despachos de enrique del moral, josé villagrán y mario pani antes de asociarse con augusto álvarez. en 1963, con victor bayardo y hector meza, hizo el proyecto del conjunto manacar —llamado así por los nombres de los propietarios: manuel, antonio y carlos santacruz— en la esquina de insurgentes y rio mixcoac. el conjunto incluía una torre de oficinas, un gran cine —que según gustavo garcía se inauguró en 1965 con la conquista del oeste— y locales comerciales. después fue transformado en un conjunto de salas, como la mayor parte de los que sobrevivieron a los años 90. no se si fue entonces que desapareció el telón de madera plegable que había diseñado carlos mérida. hace unos años cerró el conjunto y apareció un letrero: "en remodelación".

hoy, tras el abandono, la torre del manacar está cubierta de lonas negras y en la parte de la sala ya inició la demolición. no se qué tanto vayan a cambiar y demoler ni con qué, dado el caso, lo vayan a sustituir. muchas veces, la buena arquitectura moderna, que no está protegida por ningún tipo de institución cultural, queda a merced de los vaivenes inmobiliarios. y aunque sabemos que el cambio es inevitable en una ciudad, la pregunta siempre será si se pudo hacer de otro modo o  si se pudo aprovechar algo del buen proyecto original. mientras esperamos a ver qué pasa con el manacar, el inba y el conaculta así como el colegio de arquitectos han de estar haciendo lo que acostumbran: poco o nada.

13.2.13

gabriele basilico (1944-2013)


nacido en milán, basilico estudió arquitectura —rossi fue uno de sus maestros— pero desde muy pronto se dedicó a la fotografía. sus imágenes en blanco y negro de paisajes urbanos, prácticamente deshabitados, son quizás de las mejores descripciones de la ciudad contemporánea, sea berlín o beirut, haciéndonos pensar al mismo tiempo en los grabados de piranesi —"indudablemente mis fotos de beirut entran en relación con las ruinas piranesianas," escribió el mismo basilico [architetture, città, visioni, (milan: mondadori, 2007)].

basilico narra que "en 1963, cuando, timidísimo, frecuentaba los primeros cursos de la facultad de arquitectura del politécnico de milán, la fotografía no era parte de mis proyectos para el futuro." de esos años, basilico destaca la figura de aldo rossi y su la arquitectura de la ciudad, del 66. basilico destaca "el procedimiento analítico de rossi de confrontar los edificios singulares con el tejido urbano, de dar profundidad a la historia en el diálogo con lo moderno (en otras palabras, de restituirle un sentido de continuidad vital a la tradición)" y la noción de hecho urbano. esa influencia de rossi y de su atención a lo urbano sobre el edificio singular, es visible en el trabajo fotográfico de basilico, quien también se reconoce deudor del trabajo riguroso y sistemático, casi obsesivo, de bernd y hilla becher.

de la fotografía como registro, como catálogo de nuestro entorno, basilico llega a darse cuenta que su tema "no eran las obras construidas por el hombre, sino también y sobre todo la relación fuerte entre las obras del hombre y el espacio." un espacio que sólo puede sacarse a la luz –fotografiarse, pues— mediante "una mirada lenta, una mirada hiperanalítica, que para ver y representar lo que tenía enfrente, necesitaba de un tiempo dilatadísimo."

el interés de basilico en sus desoladas y precisas composiciones era, dice, "hacer salir al espacio de la fotografía, transgredir la convención del margen." la mirada lenta y la construcción de ese espacio infinito, más allá de los límites de la fotografía, dependían en buena medida, para basilico, de la mecánica de su máquina. prefería trabajar con una cámara que le impusiera "un procedimiento lento y poco contemporáneo," pero que le permitía "tomar consciencia del espacio:" "la máquina de gran formato, con tripie y con su tiempo lento de preparación, ayuda a ver con los ojos y no con la cámara, habitúan a ver para fotografiar. en cierto sentido, la técnica y el modo de «observar », estrechamente conectados, imponen un modelo de comportamiento." por eso una de sus máximas era que "el fotógrafo debe siempre estar atento a no contradecir lo que el ojo ve."

con todo y sus imágenes que muestran toda ciudad como una ruina en potencia —como si en el pasado de toda ciudad estuviera la roma de piranesi y en su futuro el beirut del mismo basilico—, no pensaba que la imagen revelara más que lo que podía narrarse, que la imagen valiera por mil palabras: "creo—escribió, que la escritura en general y sobre todo la narración, tienen un poder de evocar, describir y reinventar un lugar mejor que cuanto pueda hacer una imagen." La ciudad es como un libro que debe de leerse por entero, dijo basílico, uno de sus mejores lectores contemporáneos.

10.2.13

eugenio trias (1942-2013)


hoy murió eugenio trías.

en su libro lógica del límite (1991), trías planteó para la arquitectura un lugar junto a la música en su sistema de las artes. si el mundo es aquello que hace sentido para nosotros, los humanos, la música y la arquitectura se encuentran al límite, son las artes que abren en principio esa posibilidad de sentido: "artes fronterizas que dan forma y sentido a ese límite." la música y la arquitectura "se despliegan en el límite y desde él hacen posible que el mundo se muestre como es, como un ámbito susceptible de ser habitado."

ambas artes son, en los términos de trías, arcaicas o arqueológicas: "se instalan inmediatamente en eso que suele llamarse medio ambiente: algo previo y anterior en relación con lo que debe llamarse propiamente mundo. para que haya mundo, experiencia del mundo y de los límites del mundo, debe allanarse, formarse y cultivarse antes eso que lo presupone y a lo que suele llamarse medio ambiente."

la música —en su forma más simple puro ritmo— es lo que hace que el tiempo tenga un sentido humano, mientras que la arquitectura —en principio mera distinción de un sitio como aquí, frente a un allá que es otra parte— es lo que hace que el espacio tenga ese mismo sentido humano. ambas, dice trías, "preparan un habitat a la configuración icónica o a la significación poética o conceptual."

la música, del lado del movimiento y del tiempo, prepara un mundo para la danza y el lenguaje, la narración y la poesía. la arquitectura, del lado del reposo y del espacio, abre ese mundo para la escultura y la imagen. ambas —afirmaba trías— "se sitúan en el intersticio mismo entre naturaleza y cultura, o entre materia y forma, o entre lo prelingüístico y el logos."

que la música y la arquitectura sean arcaicas "explica las inmensas inercias que ambas artes suelen arrastrar, y las dificultades que acarrea la revocación de las mismas en cuanto a las posibilidades del habitar. habitar impica hábito, costumbre."

como la música, para trías la arquitectura actúa directamente sobre el cuerpo, pues "lo ambiental, el ambiente, lo constituye el nexo entre el territorio y el cuerpo." ambas artes "dan forma a un ambiente"; son por tanto atmosféricas : "se producen entre el cuerpo y el ambiente." pero por lo mismo, ambas también son "artes estructuralmente abstractas:" no dicen nada, no significan nada ni muestran nada, sino que hacen posible justamente eso: el decir, el significar, el mostrar. abren y preparan el mundo donde somos en tanto humanos.

así, al menos, entendió eugenio trías, siempre cercano a esas dos artes, la música y la arquitectura.

9.2.13

más bicis, menos muertes


el miércoles 6 de febrero ilse mariel alonso murió atropeyada por un autobús mientras ella iba en bici. hoy, sábado 9, varios cientos de ciclistas, se reunieron en el punto donde fue atropellada para colocar una bicicleta fantasma, una bici pintada de blanco que, como otras en la ciudad, marca el sitio.

en el artículo del reforma que reporta la reunión de hoy, hay varios comentarios de lectores que, aunque no me sorprenden —porque ya he oído ese clase de reclamos—, me siguen desconcertando. por ejemplo "la educación vial también debe ser responsabilidad de ciclistas y peatones. ¿cuántas veces hemos visto que la gente se atraviesa las calles cuando no debe o que los ciclistas no respetan los semáforos?" o "muchos ciclistas circulan sin cascos, se meten entre los carros y en contrasentido [...]. también ustedes tienen que respetar a los demás."

y por supuesto que nadie mejor que los que usamos bici en esta ciudad sabemos de la conveniencia de usar casco, manejar con precaución y seguir las reglas. pero el reclamo, con cierto tono de enojo, como si los automovilistas se vieran amenazados —¡ojalá!—, es, si no igual, análogo a de quienes culpan a una mujer agredida sexualmente por usar ropa provocativa.

nuestros cuerpos, erguidos en dos patas —como nos conformaron la naturaleza o los dioses, según quieran—, son relativamente frágiles. también subidos en una bicicleta, aunque lleves casco, rodilleras y luces de advertencia. golpeados por un vehículo de varios cientos de kilos de peso y a velocidades rara vez menores a los 40 kilómetros por hora y muchas veces superiores a los 80, llevamos las de perder. estoy seguro de que quienes publicaron en el reforma los comentarios que copié arriba, no acostumbran cruzar una avenida de más de 4 carriles en la que los coches dan vuelta constante sin frenarse cuando un peatón atraviesa, con el verde y la preferencia. mucho menos creo que hayan recorrido un par de kilómetros en la ciudad, no en el ciclotón dominguero sino entre semana, y peor si es en una calle donde no haya una ciclopista acotada.

por supuesto que si un peatón o un ciclista aparece intempestivamente, en la noche, a pocos metros o centímetros de un auto que viaja incluso a una velocidad moderada, el conductor no podrá hacer mucho para evitar atropellarlo. pero supongo que esos suicidas son escasos. incluso si el peatón va distraído —gravísima ofensa, parece—, la secretaría de vialidad debería simplemente imponer el reglamento —y en este caso la lógica—: la prioridad es del peatón, luego del ciclista y al final de los automovilistas —proteger más al más débil.

vivimos en ciudades que no sólo han sido planeadas —y mal— privilegiando a los autos, sino en las que manejan muchos literalmente sin la capacidad y mucho menos los conocimientos para hacerlo. que además —algo que debiera estudiarse al intentar entender la sicología del mexicano— usan el poder real que da un automóvil —ir más rápido, con mayor fuerza— como obligados a hacerlo —especialmente contra los más débiles: coches más chicos, peatones, ciclistas y hasta perros. lanzarle el coche a alguien parece una perversa expresión de poder para suplir otro tipo de impotencias. (por eso sorprende también que el nuevo jefe de gobierno del distrito federal crea —dudo sea una idea— que al sustituir viejos micros por nuevos autobuses —grandes, pero conducidos con la misma incivilidad y, de paso, sin ninguna mejora ergonómica en su interior— todo mejora.)

¿qué hacemos? la foto que acompaña esta entrada es de una manifestación en ámsterdam, en los años 70, protestando por los cientos de niños muertos atropellados cada año. hoy amsterdam es una ciudad donde los ciclistas tienen la prioridad sobre la calle en cualquier caso y donde en un accidente entre bici y auto, éste es considerado en principio responsable.

me parece que peatones y ciclistas en el df debemos ser más agresivos: tomar las calles. con precaución pero con decisión. atravesar en las esquinas cuando tenemos el siga y no esperar temerosos a que nos cedan el paso. tomar el carril que nos toca en la bici, al centro. y cuando quienes usamos bici o caminamos usemos un auto debemos conducir como peatones o ciclistas infiltrados: forzando a los otros coches a respetar.

pero eso no hará que los miles o quizás millones que manejan en esta ciudad, no sólo sin respetar señales o reglas, sino sin ni siquiera conocer el reglamento, entiendan. sólo lo harán si se aplica rigurosamente el reglamento: no permitir pasarse altos o dar vueltas prohibidas o excederse en la velocidad y un largo etcétera.

sería bueno, tal vez, que cada día, cada uno, les recordáramos a los encargados de hacerlo que son tareas que deben cumplir ya. por ejemplo, enviémosle diario un mensaje en twitter al jefe de gobierno —@ManceraMiguelMX—, al titular de la secretaria de transporte y vialidad, @HLeonRufino, a sus delegados —el de la benito juárez, donde vivo, es @JorgeRoHe. uno diario. por cien, por mil, por diez mil. que hagan algo —algo más que su sentido pésame a la familia de otra ilse en unos meses. ya es hora.