11.8.13

la mala arquitectura


acabo de leer una crítica de juan carral al planetario de cancún que se inauguró el 19 de julio. en el sitio oficial se puede leer que "su diseño se define con elementos del cosmos a través de formas concéntricas que jerarquizan al sol como punto nodal en la sala principal de proyección, representando a su vez los círculos concéntricos del calendario maya." también ahí se afirma que ese edificio "responde a la modernidad de la era digital actual" y que por eso "sus espacios arquitectónicos son funcionales e innovadores." en una nota del universal se afirma que cuenta, además, con tecnología de quinta generación. no lo he visitado, pero por las fotos que he visto lo único que puedo decir es que, pese a la descripción oficial, el edificio cuenta con una arquitectura también de quinta —y no generación, precisamente. copio aquí algo de lo que comenta juan carral del edificio:
"¡qué decepción visitar el nuevo planetario de cancún. hace mucho no me tocaba ver un edificio público con tan mala calidad arquitectónica y urbana. ¿quién asignó este proyecto a ese tipo? ¿quién lo aprobó? ¿quién dijo que estaba bien dar la espalda a la casa de la cultura? ¿quién no levantó la mano y dijo: esa plaza al poniente va a estar imposible? ¿por qué tenemos que seguir tolerando que se gasten recursos para edificios terribles para la gente y la ciudad? ¿quién permitió tirar los árboles para dejar un jardín a medias?
esta construcción de concretos estampados, tablarrocas, porcelanatos, no aporta nada ala ciudad, no aporta nada al encuentro de los ciudadanos ni al estudio y amor por los planetas. no se emplaza bien en un sitio privilegiado.
puedo suponer que el creador, arquitecto chulim canul, es hermano o familiar del subdirector de servicios educativos de quintana roo, de mismos apellidos, lo cual me aleja mucho de pensar que pudiera haber sido seleccionado mediante concurso, en serio, no de los que se arreglan para asignar directo el trabajo.
no necesitamos grandes arquitectos para hacer edificios que sirvan a la gente, que hagan sombra en los lugares adecuados, que estén abiertos a las situaciones que se generan en la ciudad, que respeten los árboles existentes y que reflejen una forma de construir contemporánea y a la vez local. 
por lo que se puede ver en las fotografías, este edificio no sólo tiene un diseño absurdo y mediocre —hasta con el logotipo tienen problemas y acusaciones de plagio— sino una manufactura que deja mucho que desear. y si bien cancún no es el lugar para esperar buena arquitectura mexicana —o, simplemente, buena arquitectura— es una pena y una vergüenza que, como apunta juan, una vez más se de el caso de un proyecto público, asignado de manera directa —con razones para sospechar que hubo cierto nepotismo— y con un resultado deplorable. quedan dos cosas por hacer: exigir que se investiguen las condiciones en las que se desarrolló este proyecto y, sobre todo, seguir trabajando como gremio para que en este país los proyectos de obra pública dejen de ser un terreno pantanoso con decisiones poco claras, propuestas nada eficientes, costos exorbitantes y gobernantes que festejan lo que debiera avergonzarlos. la cuestión es simple: ningún proyecto de obra pública debiera asignarse sin que mediara un concurso.


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