13.12.09

¿en serio?

en la edición del sábado del reforma, una nota en la sección cultural anuncia que peligra tamayo atizapán.

"según el presidente municipal –dice el periódico–, el priista david castañeda, los vecinos prefieren un área verde por encima de un recinto cultural. 'vamos a estudiarlo bien –dice castañeda– pero si se tiene que revocar pues lo revocamos, tenemos que tomar la opinión de la gente, lo que sabemos es que ahí no lo quieren" enfatizó el funcionario."

el proyecto, ganado en concurso por michel rojkind y bjarke ingels, incluirá bodegas, zona de exposiciones y un café. de confirmarse la nota y cancelarse este proyecto, no sólo se sumaría a la desastrosa historia de concursos no construidos –desde el zócalo, la casa de las ajaracas, la secretaría de salud, la plaza del bicentenario en el df– sino que revelaría además una tristísima realidad: los vecinos prefieren un área verde por encima de un recito cultural. puede ser que el señor castañeda no se haya explicado bien, que se trate de una zona de suma importancia ecológica, acaso con especies en vías de extinción y que haya por tanto que proteger. o que a los vecinos no les hayan explicado que el proyecto del nuevo tamayo no elimina las áreas verdes: se les suma y las complementa.
si no se trata de conservar un sitio privilegiado sino de conservar un patético estado de las cosas, si se trata simplemente de que los vecinos prefieren un área verde por encima de un recinto cultural, estamos fritos.

2 comentarios:

iam.gmo dijo...

¿y no cree que ese sea un problema de la arquitectura misma? pensando en ejemplos como los de mazzanti en colombia donde desde la imagen misma la gente se sentía ilusionada porque algo de ese "nivel" o "calidad" estaría disponible para ellos. ¿no cree que la arquitecura desde su mismo lenguaje puede rebasar estas limitantes ideologicas apelando al más banal gusto por el espectáculo?

otromas dijo...

si entiendo bien la pregunta final, me parece que el proyecto de rojkind e ingels para el tamayo atizapán intenta (no se si "en su lenguaje, pero en su imagen al menos) si no rebasar, de menos combinar con las "limitantes ideológicas" cierta espectacularidad –en el mejor sentido– capaz de apelar a gustos banales y educados a un tiempo.
lo curioso aquí, me parece, no es que "la gente" prefiera un proyecto que "los especialistas" juzguen menor o malo, sino que, según la nota, prefieren simplemente "nada" -pues dudo que el "area verde" en que se esté pensando sea un pintoresco central park o un novedoso high line.
pienso que el problema va realmente más allá del proyecto en sí -que me parece logra combinar museo/plaza/áreas abiertas/verdes– y tiene que ver con la ya proverbial incapacidad gubernamental de actuar y la preferencia por un populismo bicicletero, ¿no crees?