2.9.13

¿la quinta avenida o avenidas de quinta?




los viajes ilustran. cierto. a medias. hay que saber ver —bruno zevi escribió un libro que se llamaba casi así: saber ver la arquitectura, y le corbusier subtituló varios ensayos con la frase ojos que no ven. ver no es lo mismo que mirar. "se ve —escribió junichiro tanizaki en su elogio de la sombra— pero también se piensa." a veces. si no pensamos bien lo que vemos caemos en lugares comunes, en apreciaciones a medias. como ésa que quiere que el paseo de la reforma sea nuestros campos elíseos. y no, no lo es.

ayer salió una nota en el excelsior con el encabezado "regenerarán mazaryk, será como la quinta avenida." nos explican que la intención es hacer que mazaryk "esté a la altura de la avenida neoyorquina u oxford street, en londres. y no. no sólo porque la ciudad de méxico está unos 2,200 metros arriba de nueva york o londres —disculpen la mala broma, pero pensé que la propuesta también lo era— sino porque el ingreso per capita en nueva york (unos 50 mil dólares al año) es más del doble que en el distrito federal (18mil, casi igual, eso sí, al de londres —20 mil— aunque supongo que, promedios aparte, peor repartido). pero más allá de datos económicos, comparar imágenes de la quinta avenida o de oxford street con lo que nos prometen hacer en mazaryk nos hace desear que nuestros gobernantes y sus asesores pudieran, si no lo han hecho, hacer un viaje a esas ciudades o, en caso de que ya hayan ido, que vuelvan pero acompañados por un guía que les haga ver bien lo que está pasando.

sí: en la quinta avenida como en oxford street hay tiendas de gran lujo —en los que la mayoría de los neoyorquinos y los londinenses no compran nada; supongo en nuestro caso la exclusividad tendra más tintes de exclusión que en los modelos escogidos. hay edificios con mejores acabados aunque no siempre mejor diseño, con rentas más altas y restaurantes con precios que no siempre son garantía de buena calidad. y hay señoras —o señores— que llegan en metro —sí, aunque compren en saks viajan en metro. también en la quinta, por cierto, esta la museum mile: el metropolitano y el guggenheim, son parte de los museos en esa calle que, por cierto, bordea al central park. en la quinta está el famoso cubo de vidrio de apple, que no es sólo una sucursal de la famosa marca sino su tienda más importante. con todo, la calle en sí no es muy diferente a otras calles de la ciudad. en otras palabras: la quinta avenida no se distingue de otras de la ciudad porque aquellas sean de quinta y ésta de primera.

se dice que en el pasado nos engañaron cambiándonos abalorios por oro y plata, pero según parece la costumbre de deslumbrarse con el brillo fácil es muy nuestra y se nos quedó, combinada con la aspiración muy de burgués del tercer mundo de ser como son allá, pero sólo por encimita. por eso insisto: en vez de criticarlos por dispendiosos, propongamos para cada presidente y gobernador, para cada alcalde y delegado, para senadores y diputados y hasta para los asesores de obras, un buen viaje iniciático donde alguien culto y entendido la haga de su virgilio, explicándoles lo que ven y repitiéndoles, con voz grave, guarda e passa. a ver si así.

3 comentarios:

Jaime Jaime dijo...

El encabezado es tan bueno. Resulta que tienes una ciudad como NY que concentra tanto talento y dinero, sobre todo en esa parte de Manhattan, la 5ª Avenida no es sino el río de esa cuenca, flanquean su cauce un montón de edificios que representan la importancia de esa capital.

No dudo que las colonias aledañas a esa parte de Reforma concentren una cantidad también obscena de dinero, pero la avenida no guarda una relación de origen con su contexto, o si históricamente la tuvo se ha difuminado tramo a tramo.

Hay que referirse a la tradición colonial, el resguardo (desprecio) de la calle, la fachada perimetral de piedra y por otro lado la eterna aspiración primermundista que ahora ha puesto las esperanzas en convertir Reforma en un distrito financiero lineal o Mazaryk en un refugio de estilos de vida lujosos y prohibitivos.

Con estas dos ideologías en contrapuesta, la esquizofrenia del urbanismo latinoamericano parece ser la condición arraigada que en realidad distingue a nuestras capitales en el panorama genérico mundial.

Como sociedad en desarrollo, para bien o para mal, cada vez somos más efectivos en la adopción de modelos importados. Y en esta era en que la imagen renderizada pesa tanto en el proceso de ejecución de un proyecto es preocupante ver como sus promotores venden símbolos literales y peor aún pensar que esa es la única forma de vender proyectos porque ya es la única forma en que todos nosotros sabemos digerir.

¿Y cuándo podremos ver la arquitectura?

pd: Se qué como arquitecto tendrás tus razones para hacerlo y una plena y cerebral convicción de ello, pero tu blog me hace apreciar el uso de mayúsculas.

otromas dijo...

de acuerdo con tu comentario.
[eliminar las mayúsculas es una trabajos obsesión —cuando los textos no los escribo originalmente para este blog debo cambiarlas por minúsculas— que tiene dos causas casi mínimas. primero, una frase de xavier rubert de ventós que dice, más o menos, que toda mayúscula es ejerce violencia en la frase donde aparece —y se refiere, por supuesto, a esas mayúsculas que califican alguna palabra como primordial: belleza, verdad, justicia o arquitectura, o que las transforman en nombres propios. la segunda causa es un guiño a adolf loos que, contra las reglas del alemán, suprimía las mayúsculas en los sustantivos —le parecían un adorno innecesario. como en español sólo las usamos en nombres propios y al inicio de una frase, las eliminé todas. pero bien si eso te hizo apreciar el uso de las mayúsculas. saludos.

Juan Heredia dijo...

e.e. cummings también se chutaba las mayúsculas. saludos.

http://www.poets.org/viewmedia.php/prmMID/15401