23.12.12

lo hecho a medias en méxico


ahí está el detalle. una cadena no muy nueva y un candado cierran una puerta de servicio en la estación eje central de la nueva línea 12 del metro de la ciudad de méxico. en la puerta, arriba de la cadena, están pegadas dos hojas que advierten que nadie puede pasar sin previa autorización por escrito y que instruye al encargado de la estación de verificar incluso por teléfono el permiso. supongo que al otro lado de la puerta hay algo de crucial importancia para el funcionamiento de la estación. de ahí la cadena.

con todo, sorprende, a los ojos del arquitecto y diseñador, la solución elegida. la puerta, que estaba ligeramente entreabierta, ser cierra con una cadena no muy nueva y un candado. como si a última hora, antes de inaugurar oficialmente la estación, alguien hubiera pensado que esa puerta debía cerrarse con mayor cuidado y corrió a su casa por una cadena, no muy nueva, y un candado.

la línea 12 del metro funciona y lleva a varios cientos de miles de pasajeros cada día, pese a la cadena, el candado y otras minucias de diseño que podríamos tomar por ser simples detalles. pero en una obra de esa envergadura, tanto por el tiempo como por los recursos invertidos, humanos y materiales, uno supondría que alguien en algún momento debió haber pensado en la necesidad de poner una cerradura especial a esa puerta. así como en la de desaguar el techo de las salidas de las estaciones de otro modo que no fuera un tubo de pvc pintado del mismo color que la estructura metálica pero que parece una solución apresurada a un problema previsible.


también las banquetas pudieron haberse diseñado –en sentido literal: dibujado– y pensar detalles que no tienen sólo que ver con la apariencia sino sobre todo con la operación: cómo se sube o baja, dónde se cruza, cómo se relaciona la salida del metro con la parada cercana del trolebús o el micro. y un largo etcétera. si se recorren algunas estaciones de la nueva línea 12 con atención en los detalles nos encontraremos multitud de fallas, de pequeñas torpezas o simplemente de mal gusto y malhechura. una arquitectura laica: sin dioses, ni pequeñas hadas o duendes en los detalles. y eso que se puede ver en el metro también sucede en prácticamente todas las obras del gobierno del distrito federal o en las del gobierno federal. las cosas se hacen a medias y –como escribió hace poco miquel adriá– contentándose con un buen lejos y despreocupados por la buena calidad.

aunque pareciera una exageración preocuparse por esos detalles, habría que tener en cuenta lo que escribieron gilles lipovetsky y jean serroy del transporte público:
"en la época de las megalópolis, la calidad de vida exige una política de transportes públicos de calidad en laque el bienestar y la estética se consideren criterios prioritarios, exponentes de la cultura del momento."
en vez de esas exposiciones generalmente mediocres con las que acostumbran adornar estaciones de metro so pretexto de divulgación cultural, ¿no se podría empezar a plantear el buen diseño, desde la función hasta la apariencia, como una forma de cultura y, sobre todo, al alcance de todos?

19.12.12

en medio del mensaje


la larga y tortuosa historia de la estela –que empezó como arco y resultó otro de los fiascos arquitectónicos del gobierno de calderón– sigue dando de qué hablar o, más bien, ahora la estela lanza mensajes. ayer en tuiter se podían leer las burlas o el enojo de muchos: cómo era posible que el monumento se prestara –o se rentara, suponían molestos algunos– a semejantes cursilerías: presumir su amor en más de mil metros cuadrados de cuarzo, 104 metros que nos costaron 1,500 millones –poco menos que, a costo actualizado, el guggenheim de bilbao– y que además, aunque no nos guste, pues es un monumento nacional, el monumento los doscientos años del inicio de la guerra de independencia y cien de la revolución. en el reforma y animal político publican que los mensajes son parte de una exposición interactiva.

la estela es muestra de la incapacidad de un gobierno para planear algo: se inauguró más de un año después de cuando debía; costó, presumiblemente por una mezcla corrupción e ineptitud, más del triple de lo previsto y ni siquiera sigue el proyecto que ganó el concurso –la plaza, muy importante, que conectaría a la estela con chapultepec se canceló. sin embargo, poco a poco ha sido tomada. primero ahí se reunieron los del 132 y siguió siendo centro de reunión, de protesta o de fiesta; luego se abrió el centro de cultura digital –que aun no conozco, hoy lo haré– y al final la transformaron –además de en suavicrema– en memorial por las víctimas de la violencia durante el gobierno de calderón.

ahora los mensajes amorosos escritos en la estela nos hacen de nuevo preguntarnos no sólo si la es un uso "adecuado" para la estela sino para cualquier monumento y, sobre todo, qué es un monumento en nuestra época. si un monumento hoy –como sostiene alexander d'hooghe en el monumento liberal– es puro espacio –lo que pasa entre las construcciones–, si tiene algún poder –o deber– simbólico y, en su caso, de qué. ¿qué dice un monumento: aquí estoy, aquí estamos, esto pasó, te amo? y más bien, ¿qué puede hacer un monumento hoy? el peor ejemplo de lo que no debe hacer, a unos metros de la estela, ha de ser la cuestionada estatua al prócer de azerbaiyán que, además de políticamente incorrecta –en el mal sentido– y de pésimo gusto, no sirve para nada. y eso es algo que hoy un monumento no puede permitirse. ¿será que pese a lo ridículo del fulanito ama a fulanita escrito en la estela, esos textos se sumen a la reivindicación de la estela al multiplicar sus usos?

11.12.12

consuelo de pocos


en las últimas semanas he leído varios elogios al trabajo de consuelo saizar al frente del conaculta en el sexenio que terminó. algunos empiezan o terminan declarando una amistad que nació con el trato durante el tiempo que presidió el consejo. yo diré que no la conozco y que, al menos en lo que a sus proyectos arquitectónicos se refiere, las felicitaciones me parecen no sólo desmedidas sino francamente inmerecidas. aunque ya lo he escrito antes –aquí y acá–, me parece importante aclarar, acaso por última vez, por qué pienso eso de la gestión de saizar en relación a la arquitectura.

son tres los grandes errores de sus gestión respecto a la arquitectura que, finalmente, se combinaron resultando hasta ahora en un fiasco. primero, la designación directa de los arquitectos, sin que mediara ningún concurso de ideas que, si bien no es el único método para producir buena arquitectura, si es el más aceptable en una sociedad que se presume democrática. aunque todos los arquitectos elegidos son reconocidos por su trabajo, el haber sentado un precedente —incluso jurídico, al postular que legalmente un proyecto arquitectónico puede encargarse sin licitación cual si el estado comprase una obra de arte, haciendo que finalmente la selección dependa del gusto de un funcionario– me parece muy grave.

el segundo error fueron los tiempos. la mayoría de los proyectos se encargaron con poco más de un año de anticipación, al final de sexenio y, ya lo sabemos, en la obra pública todo se rige por tiempos políticos. el resultado está a la vista: prácticamente ninguna de las obras fue terminada en forma. la ciudadela se inauguró faltando más de la mitad por terminar y la cineteca nacional, tras posponer la inauguración y al final transformarla en una inexplicable “supervisión de obra” por parte de calderón, no está concluida ni en la tercera parte. la declaración de consuelo saizar al periódico reforma de creer en obras bien hechas y, después, su recorrido con calderón por obras inacabadas, construidas de prisa y, por lo mismo, con mala calidad, resulta o bien ingenua o bien cínica. ignoro si quienes le aplaudieron esos logros –incluyendo críticos y arquitectos– no vieron que el traje nuevo de la ex-presidenta del conaculta no estaba ahí.

último error: la falta de planeación o que esos proyectos fueran ocurrencias armadas sobre las rodillas. saizar confundió su papel. se transformó en capataz supervisando obras y presionando –insultos incluidos, según cuentan– para que estuvieran listas en tiempos imposibles y tomando decisiones como si de la remodelación de su casa se tratara, en vez de haber planeado con tiempo cada uno de esos proyectos, estudiado sus ventajas y sopesado sus contras y entendiendo lo que realmente exigirían en cuanto a costos y tiempo de realización.

en la ciudadela, por ejemplo, una biblioteca siempre llena de jóvenes haciendo tareas fue sustituida por varias colecciones, bibliotecas fetiche, amuebladas con apenas una docena de sillas y mesas cada una: más par ver que para leer; a la cineteca le sumaron apresurados un museo del cine casi sin sentido que tampoco se concluyó; de los estudios churubusco ya ni se habla.

tal vez en otras disciplinas el trabajo de consuelo saizar al frente de conaculta destacó y sea digno de elogios, no lo se. pero en arquitectura no. se hizo poco y de lo poco que se hizo mucho se hizo mal, a medias, y hasta ahora queda inacabado. eso es algo que no puede ni debe celebrarse, menos por arquitectos y menos aun por quienes intervinieron en dichos proyectos. hacerlo haría de la complacencia complicidad y dejará la puerta abierta para repetir los mismos errores y las mismas faltas una y otra vez.

10.12.12

jane jacobs cruza la calle

división con bici

las líneas como hasta ahora están pintadas en división
lo que podría ser
se suponía que en diciembre, así que faltan 20 días para ver si sí y cómo quedará el carril de bici en división del norte. algunos vecinos ya se oponen. ¿dónde dejarán sus coches, dónde se estacionarán los que van a comprar muebles de baño? no se, pero eso es algo que la delegación no tiene por qué resolver.

lo que sí tienen que resolver es cómo funcionará el carril de bici en relación con el transporte público –eufemismo que usamos en esta ciudad para transporte de carga humana mal equipado y desorganizado– y los autos particulares. si eso no se resuelve bien, no nos extrañe que sea otro paso en falso, como el del carril bici+bus de reforma –que por cierto, ¿no lo iban a reponer?

hasta ahora sólo hay pintados carriles separados con doble línea –que para el conductor promedio en la ciudad de méxico no significa, como en otras ciudades, que no se debe cambiar de carril. lo necesario –iba a escribir lo ideal, pero no, debería ser lo mínimo– es que la intervención para el carril de bicis sirva para organizar la circulación en división del norte: ¿dónde y cómo se da vuelta a la derecha? ¿se prohibirá a la izquierda? ¿dónde harán parada los micros y autobuses? ¿dónde quieran, como hasta ahora, o sólo en zonas designadas y diseñadas [es lo mismo] para ese fin, para que no se metan al carril de bicis ni los ciclistas choquemos con los peatones que suben o bajan del autobús? ¿dónde cruzarán los peatones?

se trata de líneas, de simples rayas en el suelo, pero con efectos importantes, benéficos si se hacen bien, terribles si se hacen mal. esperemos que en los 20 días que le quedan al año se haga bien el carril en división y no sea otro pretexto para agrandar la división entre ciclistas y automovilistas.

nemausus 1



jean nouvel, nîmes, 1987

7.12.12

los ambulantes

foto de la colección del museo archivo de la fotografía, guatelama 34
detesto a los ambulantes. con sus puestos improvisados —y a veces no tanto— estorban y sus clientes, ciegos al desorden, multiplican la dificultad de caminar. venden baratijas o productos inútiles, comida que huele mal incluso recién cocinada. son ruidosos: te interpelan sin que les preguntes nada, te acosan. en el metro te obligan a oir su música aunque uses los audífonos más sofisticados. no hay escapatoria a los ambulantes. y ya se que también hay en nueva york o en parís, pero acá han rebasado todos los límites. habría que desaparecerlos como la plaga urbana que son.

y sí, eso pienso o al menos eso piensa una parte de mi, la menos domesticada tal vez. pero cuando pienso así por otra parte recuerdo algo que una vez dijo josé luis barrios cuando lo invitamos a dar una plática a nuestros alumnos de arquitectura en la ibero: "ustedes los arquitectos siempre piensan en transformar a la ciudad de méxico en parís y olvidan que para eso se necesita que la habiten parisinos." era, claro, una frase de choque, de ataque, pero subrayaba la diferencia, que ciertamente preferimos olvidar los arquitectos, entre la ciudad como un conglomerado social y político y la ciudad como entorno físico. diferencia que, como escribió fustel de coulanges en el siglo 19, ya se daba desde los romanos, entre urbe y ciudad. es decir, para que una urbe sea ordenada, limpia y funcione como reloj, la ciudad debe estar en sintonía –y el término, aunque algo cursi, es apropiado.

digo todo esto porque ahora que recién terminaron de arreglar la alameda en el centro de la ciudad de méxico, uno de los temas que han tratado tanto los responsables del arreglo como quienes los entrevistan es, precisamente, el de los ambulantes. ellos estorbaban y afeaban y peor, dañaban los acabados, los monumentos y la vegetación. ¿volverán? no, dicen. incluso si hay que enrejar la alameda para protegerla de ambulantes, vagos, vándalos, malvivientes y otras plagas similares. cosas raras de este país: instalados en las regresiones, ya no basta con volver a la época del pri: volvamos a la colonia y enrejemos la alameda. ya se, también cierran el jardín de luxemburgo y las tullerías –a las 11 de la noche en verano– y central park –a la una de la mañana, aunque el parque está delimitado por una inteligentísima maniobra de paisaje y una barda, en general pequeña, que no estorba la visión y hace que el parque se perciba como abierto y no como un jardín cerrado (lo que, etimológicamente, es redundante). pero lo ideal, supongo, es que los parques tiendan a ser espacios abiertos, dia y noche.

en fin, el asunto es que a los ambulantes los concebimos más como un problema urbano –y lo son, por eso los detesto– que como un problema de la ciudad o civil, de las formas de organización social que, o bien excluyen a algunos –muchos– del sistema de producción dominante o de ofrecer formas de inclusión en la economía formal éstas resultan, objetivamente, mucho menos atractivas y convenientes que algunas variantes de la economía informal. arreglar el parque sacando a los ambulantes e incluso ponerle rejas no resuelve el problema de los ambulantes, sólo los empuja –temporalmente, es lo más probable– un poco más allá. la mecánica se puede ampliar incluso al tamaño, digamos, de manhattan –así se hizo– pero la exclusión urbana no garantiza la inclusión civil, al contrario, la estorba.

curioso –es un eufemismo– que al mismo tiempo que presumen la ausencia de ambulantes en la nueva alameda, se publica que, afuera de las estaciones de la nueva línea del metro, se venden espacios para comercio informal hasta en 75 mil pesos y leemos que algunos vecinos de las colonias roma y condesa se oponen a los parquímetros y otros de la benito juárez al carril de bicicletas en división del norte, asumiendo como natural su derecho a ocupar ese espacio público –la calle– con un bien privado –el coche. visto así, aunque no pagando al gobierno –supongo– a los comerciantes informales les cuesta más el uso del espacio público que a los comerciantes formales o a cualquier vecino el estacionar autos, también ambulantes, en la calle. algo extraño hay en ese acuerdo.

pues sí, detesto a los ambulantes pero también a los autos que se estacionan en la banqueta, en doble fila, en los pasos peatonales, en los carriles de bicicletas y en cualquier lugar donde no está permitido y, además, de a gratis.

2.12.12

líder por accidente

los dos órdenes de la arquitectura

"de manera general, no hay cinco órdenes de la arquitectura –ni cincuenta– sino sólo dos: arreglada [arranged] y orgánica. éstos se corresponden a los dos términos de esa "inevitable dualidad" que divide la vida. talento y genio, razón e intuición, bromide y sulphite son algunos de los nombres por los que los conocemos.

la arquitectura arreglada es razonada y artificial; se produce gracias al talento y la gobierna el gusto. la arquitectura orgánica, por otro lado, es producto de una oscura necesidad para la expresión personal que es subconsciente. es como si la naturaleza misma, mediante un órgano humano de su dominio, se hubiera puesto al servicio de los hijos y las hijas del hombre.

la arquitectura arreglada, en sus mejores manifestaciones, es producto del orgullo, del conocimiento, de la confianza asombrada de contemplarse. parece decirle a las obras de la naturaleza «te mostraré un truco que vale pro dos de esos.» la arquitectura arreglada sustituye la sutileza de la geometría natural y por su infinita e inesperada variedad por un sistema euclideano de líneas rectas y si acaso arcos de círculo, ensamblados y arreglados de acuerdo a lógicas definidas y particulares. es creada, no creativa; imaginada, no imaginativa. la arquitectura orgánica es tanto creativa como imaginativa. no es euclideana en el sentido de que posee más dimensiones –es decir, subiere la extensión en direcciónes y regiones en las que el espíritu se encuentra como en casa, pero de las que los sentidos no dan razón al cerebro.

para dejarlo claro, se puede decir que la arquitectura arreglada y la orgánica tienen tanta relación entre ellas como un piano con un violín. el piano es un instrumento que no da discordancias si se siguen las reglas. un violín requiere oído absoluto –una rectitud interior. tiene un modo de traicionar al hombre de talento y glorificar su genio, haciéndose uno con su cuerpo y su alma."

claude bragdon, architecture and democracy, nueva york, alfred knopf, 1918.

29.11.12

arquitectura ciega






mucho se ha dicho sobre la arquitectura como uno de los privilegios de la vista, o no. walter benjamin escribió que la arquitectura puede percibirse bien por la vista, de manera atenta y concentrada, o de manera táctil, con el cuerpo entero y de manera distraída, más como un hábito –y esa es la manera usual, normal, dice. juhani pallasmaa escribió un libro, los ojos de la piel, cuya primera parte es una crítica de dicho privilegio de la visión en la cultura occidental, en especial en relación a la arquitectura, y la segunda intenta presentar otras formas de hacer y percibir arquitectura que no están centradas sólo en la visión.

esta casa –aquí en fotos de laurent ruamps– en la avenida rené coty del distrito 14 de parís, fue diseñada por jean julien lemordant, pintor. durante la batalla de artois, en 1915, lemordant recibió heridas que finalmente lo dejarían ciego. con todo, en 1927 diseñó su casa-estudio que construyó con ayuda de jean launay. en un terreno escarpado, lemordant la diseñó esculpiéndola en arcilla. además de las habitaciones, había un amplio estudio bien iluminado que, siendo ciego, jamás usó.

[ps. releyendo lo anterior recordé lo que dice gilles deleuze de la diferencia entre lo manual, lo táctil y lo digital –al explicar que un diagrama es manual y no digital:
llamaría táctil a la mano subordinada al ojo, al estado de la mano subordinada al ojo. cuando la mano sigue las directivas del ojo, entonces se hace táctil. hablaría de "lo propiamente manual" cuando la mano se sacude su subordinación en relación al ojo, cuando se impone al ojo, cuando le hace violencia al ojo, cuando se pone a cachetear al ojo. y lo digital es, por el contrario, el máximo de subordinación de la mano al ojo. ni siquiera se trata de la mano poniendo sus propios valores táctiles al servicio del ojo, es la mano que se ha fundido. sólo subsiste un dedo para operar la elección binaria visual. la mano es reducida al dedo que se apoya sobre el teclado. es decir, es la mano informática. es el dedo sin mano.
la casa de lemordant, ¿es producto puro de la mano, pura manipulación, un diagrama?]

28.11.12

lo inacabado


los múltiples proyectos arquitectónicos inaugurados a medias por el gobierno que ya se despide me hicieron recordar algo mucho más interesante, un texto de zumthor: babel o lo inacabado. no de peter, el arquitecto, sino de paul, lingüista y medievalista franco-suizo nacido en 1915 y que murió en 1995. babel fue su último libro, inacabado, y se publicó póstumamente en 1997.

zumthor escribe a partir de ese "texto primitivo y breve, de engañosa claridad –construido, en veinte líneas, con el rigor sin fallas de un cuento de kafka–, fijado hace dos milenios:" génesis 11, 1-9
tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de sinar, y se establecieron allí. y se dijeron unos a otros: vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. y dijeron: vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. y descendió jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. y dijo jehová: he aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.
ya antes he comentado sobre el texto de zumthor y en general sobre babel. copio ahora sólo las líneas finales de su libro: "lo inacabado no es ruptura. tampoco es provocación. es simple rechazo de esa clausura por medio de la cual todo se acaba, según la etimología de la palabra: se somete a la autoridad de lo razonable a nombre de una filosofía triunfante."

giorgio grassi


27.11.12

historia sin fin





que la ciudad cambia sin parar, es un hecho. ciudad que se detiene, ciudad que se vuelve un museo o un parque de diversiones urbano. también es cierto que los cambios no podemos medirlos en toda su amplitud ni controlar todos sus efectos. es la condición de los sistemas complejos y sus resultados emergentes –y mejor ejemplo que la ciudad como sistema complejo casi no hay. que los cambios pueden orientarse, encausar sus efectos según las previsiones que nos permiten hacer casos análogos, pues también. eso hacen, cada vez mejor, los meteorólogos con el clima, que es otro sistema complejo.

en el fondo, casi no hay cambio que, a la larga, por bien no venga, pero tampoco hay cambio que mal no traiga. robin evans, el historiador y crítico inglés, escribió en un texto titulado towards anarchitecture que la arquitectura podía ser o bien un estorbo –una interferencia negativa, le llamaba– o incrementar el potencial de lo que en un sitio se podía hacer –interferencia positiva. también decía que casi nunca es una cosa o la otra sino algo en medio —interferencias sintéticas. balancear en el cambio qué de bueno se obtiene y qué de malo se genera, es tarea primordial de urbanistas, diseñadores, arquitectos y planificadores –y, por supuesto, gobernantes. eso, supongo, se logra estudiando, como con el clima, patrones que se repiten, condiciones que producen efectos más o menos conocidos y replicables y, de vez en cuando, inventando algo.

[las fotos que acompañan estas notas sólo sirven para mostrar cuarenta años de transformaciones en la esquina del edificio ermita, diseñado por juan segura en 1931, y son parte de la colección del museo archivo de la fotografía –en guatemala 34, ciudad de méxico– y de la exposición que ahí se presenta: el lago asfaltado]

24.11.12

la ciudad de los libros como imagen



hace poco discutía con algunos amigos sobre los proyectos arquitectónicos del conaculta en este sexenio. les decía yo que, resumido en una palabra, pensaba estaban mal. les di tres razones. primero, una que ya he comentado [aquí, aquí y acá], la manera como fueron asignados los proyectos: directamente y sin que mediara ningún concurso real –esas licitaciones entre tres firmas para ver cuál cobra menos honorarios no son, lo sabemos, concursos. la segunda razón, el tiempo o, más bien, su carencia. se trata de obras proyectadas y construidas en un tiempo menor al que requieren lo que tiene consecuencias visibles y negativas: fallas en la planeación, una construcción nada cuidadosa cuando no francamente mala, un sobreprecio en la misma construcción a causa de las prisas y, muy frecuentemente, la inauguración de obras no terminadas y que muchas veces no lo serán como estaba planeado –menos cuando no se garantiza una continuidad institucional. la última razón: me parecen ocurrencias. la mayoría de esas obras fueron pimpeos de instituciones ya existentes, lo que pareciera ser una afirmación de la efectiva distribución de la oferta cultural en el país, algo que es totalmente falso.

hoy visité lo que bautizaron como la ciudad de los libros, en la ciudadela. confieso que iba predispuesto a encontrar todo medianamente mal. cuando entré, una sinfónica ofrecía un concierto en uno de los patios. había gente entrando, sentándose a oír la música y recorriendo las distintas bibliotecas. pensé que lo correcto sería escribir que no, que me había equivocado y eso no estaba mal, al contrario. pero me tomé el tiempo de recorrerla con calma y cambiar de opinión.

arquitectónicamente, el proyecto general de la ciudadela, de bernardo gómez pimienta y alejandro sánchez, es bueno: hace que el viejo edificio –una fábrica de tabaco construida en 1807– recupere cierta presencia que había perdido con la mala intervención de abraham zabludovsky en 1988. dentro de la ciudadela se conservan por ahora las bibliotecas privadas de carlos monsivais, josé luis martínez, jaime garcía terrés, alí chumacero y antonio castro leal. cada biblioteca ha sido diseñada por un grupo de arquitectos distinto, aunque las diferencias entre cada una son sutiles: todas son una organización más bien clásica de libreros y algunas sillas y mesas. la factura de la construcción, tanto en los patios como en los fondos reservados es buena, aunque lo que inauguraron calderón y saizar el pasado 21 de noviembre es la mitad del edificio completo: la otra parte sigue en obra.

que el estado decida resguardar íntegras las bibliotecas personales de destacados escritores e intelectuales mexicanos es, sin duda, una idea necesaria y buena. ¿por qué digo entonces que lo de la ciudadela está mal?

cualquiera que haya ido a la biblioteca méxico antes de su renovación sabe que funcionaba como una gran biblioteca de barrio. con sus 450 mil ejemplares del fondo méxico y el reservado, era una gran sala para que estudiantes, principalmente de secundaria y preparatoria, hicieran sus tareas. cuando, durante el gobierno de fox, se hizo la biblioteca josé vasconcelos –un concurso en el que participamos más de 500 oficinas de arquitectos y 7 en la segunda fase, calificada por un jurado internacional de una docena de arquitectos y especialistas– la idea era construir “el cerebro” de un sistema nacional de bibliotecas que contaría con un acervo de más de 2 millones de libros. en la actualidad sigue sin pasar el medio millón con que se inauguró y, como pasaba en la biblioteca méxico, funciona principalmente como un espacio para que jóvenes estudiantes hagan sus tareas –lo que, finalmente, no está mal. pese a no ser la gran biblioteca que el gobierno de fox prometió, es uno de los mejores edificios públicos que se hayan construido en méxico en las últimas décadas.

la nueva ciudad de los libros y la imagen –al menos como la inauguraron calderón y saizar– ya no es nada de eso. es una elegante colección de colecciones de libros, ni siquiera de bibliotecas, en el sentido literal. cuando se entra a cada uno de los fondos reservados, nos encontramos con una idealización casi fetichista de la biblioteca de sus viejos propietarios. los libros están organizados supongo que siguiendo la manera personalísima como lo hacían sus dueños –aunque al ser espacios distintos a aquellos que originalmente los albergaban, la exactitud de la reconstrucción es dudosa. si uno quiere buscar un libro debe hacerlo en el catálogo en alguna de las escasas computadoras que hay en cada biblioteca o intentar que el espíritu de monsivais o de garcía terrés nos guíe hasta la obra que deseamos. también se puede tomar un libro al azar y sentarse en alguna de las 15 o 20 sillas que hay en cada biblioteca –si: 15 o 20. y si los encargados del fondo salen, el fondo se cierra –me pasó.

la experiencia debe ser invaluable para las decenas o acaso cientos de investigadores de la vida y obra de monsivais, garcía terrés, castro leal o martínez y es interesante para los que nos gusta husmear en bibliotecas ajenas. yo abrí varios libros de la de monsivais tratando de encontrar lo que subrayaba pero, de siete libros que vi, sólo uno –sobre la vida de fidel velázquez– tenía algunas marcas: líneas verticales hechas con pluma al margen del párrafo que le interesó. también descubrí que monsivais compartía conmigo la afición por comprar colecciones de libros baratos en puestos de periódicos. tiene, como yo, la biblioteca borges, la de grandes pensadores de editorial sarpe y la biblioteca de divulgación científica "muy interesante" de ediciones orbis. son libros impresos en un muy mal papel que hoy, a menos de 30 años de haber salido a la venta, ya tienen las hojas amarillas y quebradizas. imagino los esfuerzos que en pocos años habrá que hacer para conservar tales tesoros bibliográficos. en la biblioteca de alí chumacero están, entre otros, varios ejemplares de los breviarios, de la colección popular y de las lecturas mexicanas del fondo de cultura económica –pensándolo bien, creo que debo decidir a quién donaré mi biblioteca.

¿exagero? si. también hay muchas obras valiosas y claro que lo más valioso son las colecciones completas y lo que nos revelan de quienes las atesoraron. pero, pese a la belleza de los patios restaurados y de las bibliotecas recién adecuadas, ¿era ese el lugar para esa nueva institución? ¿a dónde se irán a sentar a hacer la tarea los cientos, si no es que miles de adolescentes que cada tarde llenaban la biblioteca méxico –además de las exposiciones y el cineclub que ya funcionaban ahí? ¿se trataba de hacer elegantes bibliotecas de libros inalcanzables para sustituir otra siempre llena de jóvenes que seguramente no leían más que lo que la tarea les exigía –pero algo es algo? eso, miles de jóvenes atareados, contrasta, por supuesto, con la idea de un fondo reservado para conservar bibliotecas de personajes notables.

hace poco leía un largo texto de paul goldberger en vanity fair sobre la biblioteca pública de nueva york, su renovación a cargo de sir norman foster y la oposición de los usuarios a que sus más de 2 millones de libros fueran llevados a nueva jersey y sustituidos por versiones electrónicas y la promesa de poderlos consultar dos días después en la biblioteca niuyorquina. en la ciudad de méxico, si quiere ir a la biblioteca nacional, hay que llegar al centro cultural universitario, en c.u., siempre que no sean vacaciones, cuando el sindicato la cierra. la vasconcelos, como ya dije, nunca rebasó los 500 mil libros con que fue inaugurada, aunque cumple bien aquella función que también tenía la ciudadela: una gran sala para hacer la tarea. hoy ésta última, renovada, se llama ciudad de los libros y la imagen, aunque el nombre debiera ser ciudad de los libros como imagen –lo que se demuestra en la exposición del gran fotógrafo y productor de telebasura pedro torres, con la que se adorna uno de los patios. muchos libros están a tres o cuatro metros de altura y aunque hay escaleras, no es fácil verlos o alcanzarlos. el colmo es la librería alejandro rossi donde también los libros, que uno debiera poder ver y hojear para decidirse a comprarlos, están allá arriba, a cuatro metros de altura, o bajo un suelo de vidrio, como hallazgo arqueológico, guardados cual objetos preciosos e inalcanzables.

en fin, lo confirmo: además de ser una obra asignada a arquitectos por la voluntad personal de una funcionaria, planeada y construida en un tiempo ridículamente menor al que se necesitaba, se trata de una ocurrencia que hace de los libros y la lectura un gusto privado, entre elegante y fetichista, cancelando así un espacio que, aunque feo y descuidado, era utilísimo –y no se por qué supongo que eso a jaime garcía terrés, director de la biblioteca méxico, no le hubiera gustado mucho.

resumiendo, como le decía a mis amigos, la ciudad de los libros –como otros proyectos arquitectónicos encargados por consuelo saizar este sexenio– está mal.

20.11.12

are vesterlid





restaurante y pabellón de danza, 1960, de los noruegos are vesterlid y hans østerhaug. fotos de per bersten. aquí un texto de juhani pallasmaa sobre esta granja intervenida por vesterlid en el 1999-2005.

19.11.12

lecciones de anatomía




en su libro baruch (buenos aires: ediciones la cebra, 2012) –colección de estampas sobre la vida y obra de spinoza–, diego tatián traza, en el primer capítulo, una relación entre la lección de anatomía del doctor joan deijman (1656), de rembrandt –menos conocida que su lección de anatomía del doctor tulp (1632)–, el cristo muerto de mantegna (c.1480) y la fotografía del cuerpo del che guevara tomada por freddy alborta en 1967. iconografías transatlánticas y transhistóricas: "un hilo invisible de misterioso azar –escribe tatián– que vincula el mundo amstelodano del siglo diecisiete con el latinoamericano del veinte."