12.4.10

pulse room

desde bldgblog un comentario (y una liga a vagueterrain) sobre esta instalación de rafael lozano hemmer que a mi me tocó ver en el pabellón de méxico en la 52ª bienal de venecia, en el 2007.

11.4.10

oma gana concurso en quebec



noticia vieja (del 31 de marzo) : desde archdaily oma ganó el concurso para la ampliación del museo de bellas artes de quebec.

el suelo protector (4)

4. En una conferencia Latour se preguntaba sobre el espacio: “¿es aquello dentro de lo cual residen los objetos y los sujetos? ¿o es el espacio una de las muchas conexiones hechas entre objetos y sujetos?” Para Latour “en la primera tradición, si vacías el espacio de cualquier entidad, queda aun algo: espacio. En la segunda, ya que las entidades engendran su espacio (o, más bien, sus espacios) en sus desplazamientos, si las retiras no queda nada, especialmente no queda espacio.” Latour cierra ese párrafo con una frase admonitoria: “dime cuál es tu posición sobre el espacio y te diré quién eres: sospecho que esto discrimina igualmente a filósofos, arquitectos e historiadores de arte, entre otros.”

El arquitecto e historiador Robin Evans pertenecía, seguramente, al segundo grupo. En 1970 Evans publicó un ensayo titulado Towards Anarchitecture –hacia la anarquitectura, obvia referencia al texto clásico de Le Corbusier, publicado a principios de los años veinte, Vers une architecture, traducido al inglés como Toward an architecture. Evans inicia con una nota etimológica sobre el neologismo anarquitectura: del griego an, no, archi, dominio, control, y tegere, construcción. Podemos entender entonces la an.arquitectura como una no.arquitectura o, leída como anarqui.tectura, como la tectónica del no-control. En el primer párrafo, Evans, que conocía el trabajo de Foucault, plantea, adelantándose a Latour, que hay “una necesidad de clarificar la relación entre ‘arquitectura’ y libertad humana. El diseño, emergencia u ocurrencia de nuevos tipos de aparatos tanto a escala micro como macrocósmica, ha sacado a la luz ciertas cuestiones alrededor de las implicaciones sociopolíticas de las ‘cosas’.” Los nuevos tipos de aparatos que se diseñan, emergen u ocurren hacen referencia a la noción, utilizada por Foucault, de dispositivo. En un ensayo titulado, precisamente, ¿qué es un dispositivo?, Gilles Deleuze lo define como “una madeja, un conjunto multilineal. Se compone de líneas de diferente naturaleza. Y estas líneas del dispositivo no delimitan ni acotan sistemas homogéneos en sí mismos –el objeto, el sujeto, el lenguaje–, sino que siguen direcciones y trazan procesos siempre desequilibrados que unas veces se reúnen y otras se alejan entre ellos.” También el filósofo italiano Giorgio Abamgen retoma el tema y el título de Deluze para decir que un dispositivo o aparato es, “literalmente, cualquier cosa que tiene de algún modo la capacidad de capturar, orientar, determinar, interceptar, modelar, controlar o asegurar los gestos, comportamientos, opiniones o discursos de los seres vivos.” Deleuze menciona un ejemplo en arquitectura, ampliamente estudiado por Foucault, el dispositivo carcel –de paso digamos que la tesis doctoral de Evans tenía por título La fabricación de la virtud: la arquitectura de las prisiones inglesas, 1750-1840. Estos dispositivos que nos orientan, determinan, interceptan, modelan, controlan o aseguran –dice Evans– no fueron estudiados en el pasado con suficiente atención.

Anticipándose también a Deleuze quien, en el texto citado, publicado originalmente en 1988, explica que “las disciplinas descritas por Foucault son la historia de lo que poco a poco vamos dejando de ser”, y que “nuestra actualidad se perfila en las disposiciones de control abierto y continuo, muy diferentes de las anteriores disciplinas cerradas,” Evans piensa a la arquitectura como una forma de control de la acción mediante sistemas físicos que cambian el estado del mundo presentándose como interferencias. Estas interferencias pueden ser de tres tipos: positivas, aquellos cambios que permiten la expansión de las acciones posibles sin producir ninguna restricción de las ya existentes; negativas, las que, al contrario, restringen acciones posibles sin producir ninguna nueva y, finalmente, las sintéticas, que en realidad constituyen la mayoría y que implican tanto nuevas posibilidades como restricciones a las ya existentes. La arquitectura, entonces, genera dispositivos –lógicos, discursivos y, sobre todo, espaciales– que o bien estorban lo que podemos hacer, o bien nos permiten lo que antes no podíamos o, lo más común, una mezcla de los dos anteriores. El suelo que aquí nos interesa, el suelo protector, es aquél que, en tanto interferencia positiva o sintética, hace posible la aparición de nuevas y diferentes formas de actuar y organizarse, de otros modos de estar en el mundo o, simplemente, de otros mundos.

tipos y modelos



en archidose me encuentro esta foto del marie-elisaberth-lüders-haus en berlín, de stephan braunfels architeckten, construido en el 2003, que evidentemente me hizo recordar el calakmul -mejor conocido como la lavadora- de agustín hernández, en santa fe, ciudad de méxico, construido en 1994. por supuesto no sugiero ningún tipo de copia -ni bien ni mal intencionada- sino la repetición de cierto tipo o modelo -o quizás de la misma analogía: el problema de la cuadratura del círculo llevado a un volumen. además, ambos casos pueden pensarse como la vuelta de calcetín de la biblioteca exeter, de louis kahn, construida entre 1967 y 1972.

Marie-Elisabeth-Lüders-Haus in Berlin, Germany byStephan Braunfels Architekten,

la soga

tras el famoso caso de la niña desaparecida y encontrada muerta en su propia recámara -que puso en marcha la enfebrecida imaginación nacional, tan dada a teorías conspiratorias, a creer en intervenciones sobrenaturales y a lo que, en algún momento, fue "atinadamente" calificado como sospechosismo- muchos han especulado sobre la posibilidad de que en las entrevistas dadas por la madre a la televisión en el sitio del macabro hallazgo, el cuerpo de la niña -dada en ese momento por perdida o secuestrada- estaba ahí, "frente a todos", oculto como la carta robada de poe o, mejor, como el cuerpo de david kentley, asesinado por sus compañeros brandon shaw y phillip morgan y escondido en un baúl que sirvió de mesa para una cena a la que estuvieron invitados incluso el padre y la tía del difunto -todo esto en la soga, pelíciula filmada por alfred hitchcock en 1948.
en relación a esta película, encontré en strangemaps, como parte de una serie de mapas de crímenes –o, más bien, de relatos criminales– que adornaban la portada de una serie –de 577 títulos– publicada entre los años 43 y 52 del siglo pasado por dell books, uno precisamente del apartamento de la soga.

10.4.10

el suelo protector (3)



3. En el 2005 Peter Weibel y Bruno Latour concibieron la exposición llamada Making things public, atmospheres of democracy. En la introducción al grueso volumen que la acompañó, From Realpolitik to Dingpolitik, Latour se plantea las condiciones de una democracia que, como se dice de la nueva manera de programación, estuviera orientada al objeto. De ahí la Dingpolitik –la política de las cosas– que lleva a la Realpolitik –la política de la realidad– a interesarse no sólo por cierta realidad más o menos abstracta sino en los ensamblajes precarios y variables que constituyen realidades igualmente pasajeras, cambiantes y, lo más importante, cambiables. “Cada objeto –dice Latour– reúne a su alrededor diferentes ensamblajes de partes pertinentes.” Latour vuelve, inevitablemente, al ejemplo del ágora, transformada hoy en múltiples variantes : “los laboratorios científicos, las instituciones técnicas, los mercados, iglesias y templos, las bolsas de valores, los foros de internet o las disputas ecológicas son algunos de los foros y ágoras en los que hablamos, votamos, decidimos o se toman decisiones que nos incumben, probamos argumentos o somos convencidos. Cada uno tiene su propia arquitectura, su propia tecnología del discurso, su complejo juego de procedimientos, su definición de libertad y de dominio, sus modos de reunir a quienes están interesados –y, aún más importante, mantener al margen a quienes no lo están– y sus intereses, sus maneras de llegar a un término y tomar una decisión.”

Hay aquí una evidente conexión con el pensamiento de Michel Foucault y la relación que éste propusiera entre, de un lado, poder y saber y, del otro, poder y espacio. Cada disciplina, cada forma particular de organizar ciertos saberes –es decir, cada relación específica entre poder y saber– genera o se genera a partir de protocolos o regímenes de poder-saber que regulan aquello que es posible decir y pensar y, ante todo, aquello que dicho o pensado hace o tiene sentido. Esos mecanismos no son meramente sistemas de pensamiento intangibles: cada forma de saber-poder establece dinámicas espaciales que, a un tiempo, reflejan y consolidan dichos regímenes. La cárcel, el cuartel, el hospital o la escuela, son algunas de esas formas del espacio o dispositivos que hacen patente una microfísica del poder que opera en la producción de ciertos sujetos. El enfermo como paciente, por ejemplo, como cuerpo segregado y aislado, sometido a la mirada clínica del médico, es un producto también de la espacialización física de ciertos poderes-saberes en la forma del hospital moderno. En un texto reciente que explora algunas ideas de Foucault referentes al espacio y la arquitectura, Biopolitics and the Emergence of Modern Architecture, el filósofo sueco Sven-Olov Wallenstein escribe que “el hospital se convierte en el lugar donde los pacientes pueden ser estudiados en aislamiento uno de otro y donde nuevos tipos de conocimiento médico y de técnicas curativas pueden ser aplicadas, los cuales requieren de una minuciosa individualización y racionalización.” En el hospital —continúa– “podemos ver cómo el ordenamiento espacial del saber y del poder alcanza un nuevo nivel, convirtiéndose en el paradigma para la omnipresente medicalización del espacio social en su conjunto.”

Si la interpretación tradicional de Foucault parece insistir en una visión negativa de los mecanismos disciplinares que tales espacios implican, la visión de Latour subraya el potencial de las cosas, de los objetos y de los espacios, para suscitar nuevas actitudes, nuevos conocimientos y nuevas formas de relacionarnos con esos saberes y entre nosotros mismos o, retomando los términos de Latour, nuevos ensamblajes.

9.4.10

mal de archivo

el new york times publica que la venta de uno de los más grandes archivos documentando el trabajo de charles y ray eames, valuado en más de 150 mil dólares, fue suspendida tras una demanda interpuesta por lucia eames, hija de los diseñadores.

el tema me trajo a la memoria un texto que publiqué hace ya casi cuatro años en el reforma y que aquí recupero por mera curiosidad:

El Instituto Holandés de Arquitectura ofreció pagar 900 mil libras esterlinas -18 millones de pesos- por el material reunido desde 1975 en unas veinte mil cajas, que incluye desde croquis esbozados en servilletas de papel hasta guiones de cine anteriores a la conversión en arquitecto del holandés Rem Koolhaas, además de muebles para la tienda Prada, un "hiperedificio" inflable de dos pisos de altura y un estudio sobre las ciudades del futuro comisionado por el gobierno japonés. La firma de Koolhaas -OMA- rechazó la oferta por considerarla demasiado baja pues, según Victor van der Chijs, gerente general, el Centro Canadiense de Arquitectura ya había hecho una oferta superior hace dos años. Eso nos da una idea del valor de un archivo.

El primer y más breve capítulo del libro de Beatriz Colomina Privacy and publicity se titula, precisamente, archivo. Para Colomina, pensar la arquitectura moderna debe pasar, de ida y vuelta, por cuestionarnos tanto el espacio como la representación. "Los edificios construidos deben entenderse en los mismos términos que los dibujos, las fotografías, los textos, filmes y anuncios publicitarios; no sólo porque estos son los medios en donde más comúnmente los encontramos, sino por ser un mecanismo de la representación por derecho propio". Su tesis es que la arquitectura se vuelve moderna cuando se compromete e involucra con los medios de comunicación. Esto explica el interés de muchos arquitectos modernos por documentar sus "procesos creativos" y la necesaria construcción de un archivo potencial.

En ese mismo capítulo registra Colomina dos casos contrarios y paradigmáticos. "25 Beatrixgasse, Viena. Adolf Loos ordena que todos los documentos de su oficina sean destruidos al dejar esa ciudad para establecerse en París en 1922".

Y, más adelante, "8-10 square du docteur Blanche, París. Le Corbusier decide desde muy pronto que todo rastro de su obra y de sí mismo deberá guardarse. Guarda todo: correspondencia, recibos, cuentas de banco, postales, documentos legales, fotos de familia, de viaje, maletas, recortes de periódico, catálogos, libros, diarios y, por supuesto, sus pinturas, esculturas y todos los documentos relativos a sus proyectos". Entre esas dos actitudes -un brechtiano borrar las huellas muy apropiado para Loos y el obsesivo coleccionismo egocéntrico de Le Corbusier- se dibuja el espectro de los archivos de arquitecto.

En la introducción a su libro Mal de archivo, Jacques Derrida escribía que "el sentido de archivo le viene del arkheÎon griego: en primer lugar, una casa, un domicilio, una dirección, la residencia de los magistrados superiores, los arcontes, los que mandaban". Éstos son ante todo guardianes: "No sólo aseguran la seguridad física del depósito y del soporte, sino que también se les concede el derecho y la competencia hermenéuticos. Tienen el poder de interpretar los archivos". Los archivos tienen lugar: implican esta asignación de residencia, "el lugar donde residen de modo permanente y que marca el paso institucional de lo privado a lo público, lo que no siempre quiere decir de lo secreto a lo no-secreto".

El lugar que ocupan los archivos de arquitectos en México es menor -tanto por su localización como por su importancia. Algunos notables han ido a parar al extranjero, como son el de Max Cetto o el de Luis Barragán. Quizá una pérdida pero explicable y hasta de agradecerse si pensamos en las condiciones en que se guardan los archivos de Augusto Álvarez o Mario Pani en la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Falta de presupuesto, seguramente; falta de interés y visión, quizá. La reciente inauguración en la colonia Condesa -el postelectoral 3 de julio- de un edificio destinado a ser Centro Cultural y archivo del legado del arquitecto Vladimir Kaspé, puede ser un pequeño pero importante paso adelante. ¿Será soñar demasiado pensar en un próximo Instituto o Centro de Arquitectura Mexicano, concebido y financiado con el concurso de instituciones públicas -la UNAM, el CNCA, el Gobierno de la Ciudad de México- y privadas?

el suelo protector (2)

2. Volvamos a empezar. Sea, pues, primero el suelo antes que el verbo. El suelo condiciona –sin que eso implique ningún tipo de causalidad ni determinismo– al verbo, es decir, al logos. Pues pensar –como apuntaron Deleuze y Guattari– “se hace en la relación entre el territorio y la tierra”. Esta anterioridad no es meramente cronológica sino, sobretodo, estructural. Pensemos por ejemplo en el ágora. En su libro sobre los orígenes del pensamiento griego, Jean-Pierre Vernant dice que la aparición de la polis constituye un acontecimiento decisivo en la historia de dicho origen –y, por tanto, en el de occidente. Vernant afirma que “el sistema de la polis implica, ante todo, una extraordinaria preeminencia de la palabra sobre todos los otros instrumentos de poder.” Pero esta preeminencia de la palabra, esa nueva condición del logos, es, al mismo tiempo, una nueva lógica del poder, una nueva disposición del poder que se ejerce en “una justa oratoria, en un combate de argumentos, cuyo teatro es el ágora.” El ágora es un solar –un suelo– radicalmente nuevo: un espacio a la vez urbano y mental, como dice Vernant, abierto a la mitad de la comunidad y cuya función principal es hacer de quienes se enfrentan con palabras, de quienes contraponen discursos, un grupo de iguales dentro de una sociedad altamente jerarquizada. Este nuevo suelo hace que la palabra de quienes lo ocupan tenga valor por su propia lógica y no por la posición social, económica o política del locutor.

El suelo, entonces, prepara y permite la aparición de nuevas formas : no simplemente de nuevas formas arquitectónicas, sino de nuevas formas de relación entre las personas que lo ocupan, de nuevos órdenes y ordenamientos. El suelo se presenta entonces como el espacio de posibilidad para la aparición de distintas disposiciones –de nuevo, tanto físicas como sociales y culturales. Lo anterior no implica intentar restaurar el supuesto poder de regeneración social de la arquitectura –aquella disyuntiva corbusiana entre arquitectura y revolución, asumiendo que la primera es el modo de evitar la segunda–, sino simplemente afirmar la inevitable espacialidad o, dicho con otra palabra no menos chocante que esta última, la fisicalidad de nuestras acciones. No solamente somos en el espacio sino que por el espacio somos de tal o cual manera determinada.

8.4.10

el suelo protector (1)

1. No es cierto que en el principio fuera el verbo. En el principio –aunque esta afirmación sea siempre engañosa pues el principio, también contrariamente a lo que se supone, nunca es simple, único o definitivo– , en el principio fue el suelo. Podríamos decir, también, la Tierra, pero habría entonces que detenernos a explicar y aclarar la anterioridad de la Tierra respecto al suelo –o la dependencia del suelo en relación a la Tierra. A riesgo de banalizar el pensamiento de Heidegger, digamos que si el mundo es la unidad de cielo y tierra, divinos y mortales, el suelo sería lo que ocurre entre la tierra y los mortales, la mediación, por así llamarle, entre éstos y aquella. Habría que evitar pensar que el suelo es simplemente lo que los mortales le hacemos a la tierra –un producto, por tanto, de los mortales–, sino que es, al mismo tiempo, lo que la tierra nos hace a los mortales. El suelo es, pues, una coproducción entre los mortales y la tierra.

pixels



desde boiteaoutils este corto de patrick jean donde la ciudad y finalmente el mundo pierde (definición) ante un ataque de pixeles –una de.dpi.zación apocalíptica.

identidades

desde flavorwire una nota sobre la exposición de catherine opie en la galería barbara gladstone de nueva york. imágenes que muestran lo inoperante que ya resultan nociones como género e identidad -si no es para subvertirlas y transgredirlas.

7.4.10

ca[s/j]a negra


más de esta casa/caja de hiroshi nakao en diffusive architectures.

chalco y niteroi


sin mucho que decir -o tal vez si: arquitectura, pobreza y desastres, pero no ahora. esperemos sólo que, cual calderón extrañado por que a brasil no se le eche en cara la violencia, no vayan a salir peña nieto o eberard a decir que esto demuestra que méxico no está tan lejos de brasil en cuestión de desarrollo económico.

croquis de servilleta

la architectural record convoca a un concurso de croquis de servilleta -en servilletas cocteleras de 5 pulgadas de lado- para "demostrar que el arte del croquis sigue vivo". véamos qué resulta. por lo pronto, digamos que más allá del soporte -una servilleta o una elegante libreta moleskine- el "arte" del croquis ha muerto y renacido de sus cenizas, transformado, a veces sublimado y otras como zombi, varias veces.

la hora de dios

publica martín bonfil en milenio que:

El domingo 4 de abril MILENIO Diario informó que en Oaxaca “unos 418 de 570 ayuntamientos, la mayoría regidos bajo el sistema de usos y costumbres, no acataron el horario de verano”, porque “sólo harán respetar el horario de dios”, y “piden al gobierno respeto al tiempo que le fue legado por sus ancestros”. El viernes 2 el mismo diario había reportado que habitantes de comunidades aledañas a la zona arqueológica de Chichén Itzá atribuyen el derrumbe del parte del escenario que usaría Elton John en su concierto del pasado domingo a la “molestia de los dioses mayas”, pues “nadie pidió permiso”. Y es que, explica la nota, “las tradiciones mayas indican que al entrar a sitios abandonados se debe solicitar autorización tanto a los ‘aluxes’ como a Yum Kaax, el Señor del Maíz”.

y se pregunta:

¿Realmente será preocupante que haya mexicanos que crean que los accidentes se deben a duendes o dioses, o que hay una “hora de dios” y se rehúsen por ello a adoptar medidas de ahorro de energía?

a lo que responde:

Yo no sé, pero una encuesta publicada por María de las Heras en El País (29 de marzo) revela que “ocho de cada diez mexicanos considera que la labor de los científicos es importante para la sociedad comparada con otras profesiones”, pero “ocho de cada diez cree firmemente que la fe mueve montañas y el 71% está convencido de que existen los milagros”.
y aunque, entre líneas y siendo sus textos de divulgación científica, sea evidente la posición de bonfil, habría quizá que decirlo con claridad y con todas sus letras: ¡sí es preocupante que haya mexicanos convencidos en que los accidentes se deben a duendes o dioses, que hay una hora de dios y otra de "jaste, jaste, la hora de méxico" y una más, la de verano, que contraviene "nuestras" tradiciones! ¡sí es preocupante que ocho de cada diez mexicanos esté convencidio de la exitencia de los milagros! ese "guadalupanismo" mexicano, que nos lleva a creer en símbolos inmutables y señales trascendentes hasta para organizar el tráfico.

6.4.10

méxico y comida

por cierto, el número 108 de la revista italiana area está dedicado a la ciudad de méxico y el 109 a la comida.

¿a qué sabe la cuarentena?

y siguiendo con comida, geoff manaugh, de bldgblog, tuitea esta nota de la nbc sobre el banquete que organizan en storefront, en nueva york, como parte de la exhibición landscapes of quarantine

primero la cámara, luego el tenedor

jose castillo me envía este artículo del new york times sobre el gusto de al parecer muchos -como javier garcía, en esta foto, autor de este diario imagi.culinario- de fotografiar lo que van a comer.

el arte debe morir

en su blog the rest is noise, alex ross, crítico de música de the new yorker cita una carta que wagner escribió a lizt en 1850 que vale la pena re-citar en parte:
he sentido el pulso del arte moderno y se que morirá. este conocimiento, sin embargo, no me llena de desánimo sino de alegría, pues se al mismo tiempo que no es el arte en general lo que perecerá sino sólo nuestro propio tipo particular de arte -que se yergue remoto de la vida moderna- mientras que el verdadero -e imperecedero- arte constantemente renovado está aun por nacer. el caracter monumental de nuestro arte desaparecerá y abandonaremos el hábito de aferrarnos firmemente al pasado, a nuestra preocupación egoista con la permanencia y la inmortalidad a cualquier precio: deberemos dejar que el pasado permanezca pasado, y el futuro: futuro, y deberemos vivir sólo en el presente, en el aquí y el ahora, y crear obras sólo para la era presente.
la cita termina así:
hoy he llegado a convencerme de que no puede interesarme crear obras a las que se por adelantado se les negara toda vida en el presente a cambio del halagüeño prospecto de la futura inmortalidad: lo que no puede ser verdad hoy no lo será mañana. ya no me abandono a la engañosa idea de crear obras para un futuro más allá del presente: pero si he de crear obras para la época actual, esta era debe ofrecerme un aspecto menos repulsivo del que es el caso. renuncio a toda fama, y más específicamente, al enfermo espectro de la fama póstuma, pues amo demasiado a la humanidad como para condenarlos, por puro amor propio, al tipo de pobreza de ideas que sostiene la fama de los compositores muertos.
una muy interesante -y sorprendente, para los que tenemos una idea "fija" de wagner- visión que habría que contrastar -y no porque sean necesariamente opuestas- con la de marcel duchamp en su conferencia sobre el acto creativo -que puede leerse aquí y escucharse en la voz del mismo duchamp aca- cuando dice:
consideremos dos importantes factores, los dos polos de la creación artística: el artista por un lado y, por el otro, el espectador quien, despues, se convierte en la posteridad.

5.4.10

el diseño frente a los desastres


en el blog de pase usted ania calderón publica esta discusión en cooper-hewitt sobre el potencial del diseño ante los desastres –lo que se conecta de algún modo con esto que comentaba respecto al pritzker y sanaa.